Las políticas estadounidenses reconfiguran la salud mundial y la ayuda humanitaria

MSF somos testigos del coste humano cuando se cumple un año de unas órdenes ejecutivas que han trastocado los programas sanitarios y humanitarios y dañado la cooperación y la solidaridad mundiales.

MSF
21/01/2026
Una madre sostiene a su hijo con desnutrición, al que alimenta con una jeringa en el Hospital Regional de Bay (Somalia), que apoyamos.

Hace un año, la Administración Trump promulgó una serie de medidas ejecutivas que revolvieron los programas sanitarios y humanitarios en todo el mundo y dañaron gravemente la cooperación y la solidaridad mundiales en estas cuestiones. Las clínicas cerraron sus puertas. Los medicamentos que salvan vidas quedaron varados en los puertos. Los trabajadores sanitarios perdieron sus puestos de trabajo. El coste humano ha sido catastrófico. A lo largo de 2025, Médicos Sin Fronteras (MSF) fuimos testigos del inmenso impacto de estas medidas. Al conmemorar este momento y recordar a los afectados, advertimos que las consecuencias perjudiciales de la campaña de la Administración para remodelar la ayuda exterior estadounidense apenas han comenzado a manifestarse.

“Aunque el mundo aún se está recuperando de estos recortes en la ayuda, ya está claro que solo han sido la primera salva de la Administración Trump para remodelar la salud mundial y la ayuda humanitaria”, afirma Mihir Mankad, director de Política y Defensa de la Salud Mundial de MSF EE. UU. “Las diferentes Administraciones siempre han tenido prioridades y agendas distintas en materia de salud mundial, pero lo que estamos viendo ahora es un sorprendente alejamiento del principio fundamental de que proporcionar atención humanitaria básica, luchar contra las epidemias, la desnutrición y las enfermedades prevenibles mediante vacunas, y apoyar a las comunidades más marginadas del mundo son causas dignas”.

Aunque MSF no aceptamos financiación del Gobierno estadounidense, a lo largo de 2025 nuestros equipos fueron testigos del devastador impacto que tuvo la retirada del Gobierno estadounidense de las comunidades a las que prestamos asistencia.

En Somalia, las interrupciones en la ayuda provocaron que los envíos de leche terapéutica se detuvieran durante meses. El número de niños y niñas con desnutrición grave ingresados en los centros que apoyamos aumentó de 1.937 en los primeros nueve meses de 2024 a 3.355 en el mismo periodo de 2025. Solo en el Hospital Regional de Baidoa Bay, las muertes de niños y  niñas con desnutrición grave aumentaron un 44% en la primera mitad de 2025, en comparación con el mismo periodo de 2024, y el 47% de las muertes se produjeron en los dos días siguientes a la llegada del niño debido a la gravedad de su estado.

  • Kits médicos para víctimas de violencia sexual

En el Hospital del Condado de Renk, en Sudán del Sur, los recortes de financiación obligaron a una organización humanitaria a dejar de apoyar a 54 empleados del hospital en junio, lo que provocó graves carencias en la atención materna. La sala de pediatría del hospital, que gestionamos, recibió más recién nacidos con peso muy bajo al nacer y otras necesidades debido a la falta de atención médica durante el embarazo y el parto. En respuesta a esta situación, MSF comenzamos a apoyar la sala de maternidad en septiembre de 2025.

En la República Democrática del Congo, el desmantelamiento de USAID provocó la cancelación de un pedido de 100.000 kits para casos de violación, que incluían medicamentos para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Nuestros equipos observan niveles extremadamente altos de violencia sexual en RDC -solo en la primera mitad de 2025 atendieron a 28.000 supervivientes- y realizaron compras no previstas de profilaxis postexposición para el VIH (tratamiento de urgencia con medicamentos antirretrovirales para prevenir la infección por VIH después de una posible exposición de riesgo) en respuesta a la escasez de suministros en Kivu del Norte.

Estos ejemplos, y muchos otros más durante el último año, significan más que recortes presupuestarios; representan un cambio fundamental en la forma en que Estados Unidos se relaciona con el mundo y concibe su papel en él.

El pasado mes de septiembre, la Administración Trump publicó su Estrategia Global de Salud ‘America First’, que posiciona a Estados Unidos para desempeñar un papel drásticamente reducido en la salud mundial. La estrategia es limitada y miope, y orienta la política estadounidense hacia un enfoque erróneo y probablemente ineficaz para responder a los brotes epidémicos. En áreas clave en las que Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo líder mundial -salud sexual y reproductiva, nutrición y enfermedades no transmisibles- la estrategia guarda silencio. Para comenzar a aplicar la Estrategia de Salud Global ‘America First’, la Administración ha estado negociando rápidamente una serie de acuerdos bilaterales con los gobiernos que reciben ayuda sanitaria exterior de Estados Unidos. Estos acuerdos constituirán la columna vertebral de un nuevo enfoque de la salud mundial, abiertamente transaccional y negociado a puerta cerrada, sin la participación de la sociedad civil ni de las comunidades cuya salud y bienestar están más en juego.

  • La supervisora de comadronas Beatrice Cosmas ayuda a una mujer a amamantar a su recién nacido. Kajo Keji, Sudán del Sur.

La Administración afirma que este enfoque fomenta la apropiación nacional y refuerza la soberanía. Sin embargo, al mismo tiempo, el Gobierno de Estados Unidos ha estado presionando a los gobiernos receptores para que restrinjan el acceso a los servicios por motivos ideológicos, en particular para las poblaciones marginadas y en materia de salud sexual y reproductiva.

“La afirmación de que estos acuerdos promueven la apropiación nacional suena hueca cuando, al mismo tiempo, hay funcionarios del Departamento de Estado que dicen abiertamente a los países que la ayuda sanitaria mundial depende de su disposición a firmar un acuerdo sobre minerales con Estados Unidos”, declara Mankad. “La ayuda sanitaria mundial debe guiarse por las necesidades de salud pública, las pruebas médicas sólidas y la epidemiología, y no por cálculos políticos burdos, la extracción económica o la coacción ideológica”.

Los recortes de 2025 fueron devastadores, pero lo que está surgiendo ahora es un replanteamiento total de por qué y cómo Estados Unidos proporciona ayuda y se compromete con el mundo en general en cuestiones sanitarias y humanitarias.