R. D. Congo: a pesar del actual brote de Ébola, no deben descuidarse otras emergencias sanitarias en el este del país
Mientras la respuesta al brote de enfermedad por el virus del Ébola moviliza importantes recursos en República Democrática del Congo (RDC), advertimos de la necesidad de mantener la atención sanitaria y la financiación destinadas a otras crisis de salud en el este del país para evitar un empeoramiento de la situación humanitaria. El cólera, el sarampión, la malaria y la violencia vinculada al conflicto que continúa, entre otros problemas, siguen amenazando a miles de personas en Kivu Norte y Kivu Sur.
Desde que se declaró el brote de enfermedad por el virus del Ébola en mayo, la atención de los medios y los recursos se han centrado en gran medida en la respuesta a esta emergencia. Aunque esta movilización es esencial para contener el brote, no debe producirse a costa de otras necesidades sanitarias y humanitarias que persisten en Kivu Norte y Kivu Sur.
Este brote se está produciendo en un contexto ya marcado por múltiples crisis sanitarias y humanitarias. Las comunidades viven bajo la presión del conflicto armado. Los enfrentamientos reiterados provocan desplazamientos de población, interrumpen las campañas de vacunación, limitan el acceso al agua potable y dificultan aún más el acceso a la atención sanitaria.
A esta situación ya de por sí frágil se suma ahora el miedo asociado a la enfermedad por el virus del Ébola. En general, el temor a exponerse al brote de enfermedad por el virus del Ébola causado por el virus Bundibugyo puede disuadir a algunos pacientes de acudir a los centros sanitarios en las provincias ya afectadas por el brote. Este miedo podría provocar retrasos en la atención o incluso muertes, también por enfermedades comunes, agravando así situaciones que de otro modo serían prevenibles y debilitando aún más el acceso a la atención primaria de salud.
“El brote de enfermedad por el virus del Ébola es una emergencia importante, pero no es la única. Cada día recibimos pacientes que padecen distintas enfermedades, personas heridas en los combates y supervivientes de violencia sexual. Para estas comunidades, todas estas emergencias coexisten y requieren una respuesta simultánea. Cuando se interrumpe la atención sanitaria básica, aumenta el riesgo de que más personas mueran por enfermedades prevenibles. Es fundamental preservar la continuidad de la atención y el acceso a la atención primaria de salud para poder tratar todas las demás enfermedades”, explica Joshua Eckley, responsable de nuestros programas en Kivu Sur.
A la sombra del ébola, el sarampión y el cólera se extienden por el este del país
Mientras el brote de enfermedad por el virus del Ébola concentra la atención, otros brotes se están propagando por el este de RDC. Según datos oficiales, entre enero y el 19 de julio de 2026 se notificaron en todo el país más de 108.643 casos sospechosos de sarampión, con 1.394 fallecimientos. Casi la mitad de estos casos —más de 50.827— se concentran en Kivu Norte y Kivu Sur. Al mismo tiempo, el país ya ha registrado más de 35.464 casos sospechosos de cólera y más de 1.051 fallecimientos. De estas notificaciones, 14.819 se concentran en las dos provincias.
MSF hemos movilizado recursos para combatir el sarampión en Kivu Norte y Kivu Sur. Los equipos han llevado a cabo seis intervenciones en respuesta a brotes de sarampión. Las más recientes siguen en curso y tienen lugar en Shabunda, Kivu Sur, y Walikale, Kivu Norte. En conjunto, estas intervenciones ya han permitido tratar a más de 12.050 pacientes y vacunar a más de 283.150 niños y niñas.
Al mismo tiempo, los equipos están haciendo frente a un preocupante repunte del cólera. En Bukavu y Shabunda, en Kivu Sur, MSF seguimos atendiendo a pacientes tras el aumento de casos registrado el año pasado en la provincia. En Goma, los equipos también se movilizaron para hacer frente a un brote de cólera entre mayo y principios de agosto de 2026. En total, más de 2.410 personas con cólera ya han sido atendidas en centros que apoyamos.
“Para las familias a las que atendemos, no existe una jerarquía entre las crisis. Tanto si un niño muere de sarampión o de malaria como si una persona sucumbe al cólera o a la enfermedad por el virus del Ébola, cada vida importa”, afirma el doctor Yvan Mbangi, nuestro coordinador médico adjunto en Goma.
Más allá de su respuesta a los brotes de enfermedad por el virus del Ébola, sarampión y cólera, seguimos proporcionando atención sanitaria esencial en Masisi, Mweso, Walikale, Bambo, Kibirizi, Kirotshe, Goma y Rutshuru, en Kivu Norte, y en Minova, Bunyakiri y Uvira, en Kivu Sur. Pero, dada la magnitud de las necesidades, esta movilización sigue siendo en gran medida insuficiente. Estas crisis requieren un compromiso mucho mayor por parte de las autoridades sanitarias y de los actores humanitarios para garantizar el acceso a la atención médica de las poblaciones más vulnerables.
No relegar las demás crisis a un segundo plano
Mientras las necesidades humanitarias continúan aumentando, la financiación disponible está disminuyendo. Kivu Norte podría quedar excluido del próximo ciclo de financiación de tres años del Fondo Mundial dedicado a la lucha contra la malaria.
Sin embargo, la malaria sigue siendo la principal causa de morbilidad en RDC, también en Kivu Norte. Los desplazamientos de población provocados por los combates obligan a muchas familias a buscar refugio en bosques o zonas aisladas, donde la exposición a los mosquitos es mayor y el acceso a la atención sanitaria es especialmente limitado.
“Corremos el riesgo de ver una reducción de los recursos destinados a la enfermedad que, sin embargo, mata a más personas en esta región. Sería una paradoja trágica: movilizar importantes recursos contra un brote mientras se debilita la respuesta frente a una enfermedad que continúa provocando un número de muertes mucho mayor cada día”, advierte el doctor Mbangi.
Años de conflicto, desplazamientos masivos de población e inseguridad crónica, junto con la drástica reducción de la financiación de la ayuda humanitaria, han debilitado gravemente el sistema sanitario de Kivu Norte y Kivu Sur. Muchos centros de salud y hospitales funcionan con una capacidad reducida debido a la falta de personal, medicamentos y equipamiento, mientras que otros se han visto obligados a suspender sus actividades debido a la violencia. En varias zonas, cientos de miles de personas siguen sin tener acceso regular a la atención sanitaria.
“Mientras las necesidades médico-humanitarias continúan creciendo en el este de RDC, hacemos un llamamiento a las autoridades, los donantes y todos los actores humanitarios para que mantengan y refuercen sus inversiones en todas las respuestas destinadas a atender las numerosas y diversas necesidades de la población. Es fundamental que todas las emergencias sean abordadas de manera simultánea», concluye Joshua Eckley.
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