Cómo nos financiamos

La independencia financiera es imprescindible para evaluar libremente las necesidades de las poblaciones a las que asistimos, sin que nuestra decisión esté condicionada por la agenda internacional de los financiadores ni por los intereses de política exterior de los Estados o de los agentes directa e indirectamente implicados.

Para lograrlo, MSF basa su estrategia en la obtención de fondos que aporten estabilidad, que procedan de fuentes diversas y que estén comprometidas con los principios humanitarios. Esto se refleja en una estructura de fondos en la que predominan los de origen privado frente a los públicos, y cuyo máximo exponente son las aportaciones directas de nuestros socios y colaboradores.

 

Una estructura financiera sólida e independiente asegura la pertinencia y eficacia de nuestra acción:

  • Lanzando intervenciones de emergencia sin tener que esperar a la movilización de  actores políticos, donantes públicos o medios de comunicación.
  • No aceptando fondos que estén en contradicción con la misión social y el código ético de MSF (por ejemplo, de los actores implicados en un conflicto). Por esta razón,  toda financiación de gobiernos o instituciones públicas, fundaciones y empresas se examina caso por caso.

 

La captación de fondos para los proyectos se basa en las necesidades existentes y respetando el deseo de los donantes:

  • Preparamos nuestros presupuestos según las necesidades concretas de las poblaciones directamente sobre el terreno. No pedimos financiación sin comprobar por nosotros mismos cada situación.
  • Respetamos escrupulosamente el deseo de quienes deciden asignar una donación a una intervención específica. Si por alguna razón no pudiéramos respetarlo, nos comprometemos a solicitar autorización a cada donante para destinar los fondos a otros proyectos, como fue el caso del tsunami en 2004.

 

Transparencia, rendición de cuentas y ética del gasto como compromiso y como medio para mejorar nuestro trabajo:

  • Tenemos la responsabilidad de rendir cuentas, no sólo de la distribución de los fondos (misión social vs. gastos de estructura) sino también de su uso estratégico, es decir, dónde, cómo y cuándo intervenimos. Este ejercicio constante de autoevaluación no sólo nos aporta una mayor transparencia, sino la posibilidad de mejorar la pertinencia y la calidad de todo lo que hacemos.
  • Contamos con políticas y sistemas que garantizan la transparencia y la rendición de cuentas con todos nuestros interlocutores (beneficiarios, socios y colaboradores, financiadores institucionales públicos y privados, empresas, etc.) y dentro de la propia organización. Nuestras cuentas y proyectos son auditados y evaluados por diferentes entidades nacionales e internacionales, internas y externas, y los resultados se publican con regularidad.
  • Para nosotros es prioritario destinar la mayor parte de recursos financieros a nuestra misión social y no a gastos estructurales, a los que aplicamos estrictos criterios de ética del gasto.
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  • Para nosotros es prioritario destinar la mayor parte de recursos financieros a nuestra misión social y no a gastos estructurales, a los que aplicamos estrictos criterios de ética del gasto. Tal es el caso de la política retributiva del personal de oficina, que establece que el sueldo más alto (64.919 euros brutos anuales) no puede ser más de tres veces superior al más bajo (21.942 euros brutos anuales)*.

Memorias MSF

Para saberlo todo sobre nuestros proyectos y cómo nos financiamos.

Memoria MSF-OCBA 2011

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Memoria Internacional 2011

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Memoria MSF-E 2008