Enfermedad del sueño
La tripanosomiasis humana africana (THA), más conocida como enfermedad del sueño, es originaria de África subsahariana. Se estima que afecta a más de 60 millones personas en 36 países del África subsahariana (1). La transmite la mosca tsé-tsé y cada año se infectan entre 50.000 y 70.000 personas (2). En el año 2000, la OMS estimó en 66.000 el número de muertes anuales (3).
Los trastornos del sueño, que dan nombre a la enfermedad, son una de las principales características de la fase más avanzada de la misma, en la que el sistema nervioso ya está dañado. Sin tratamiento, esta patología es mortal.
La enfermedad del sueño se transmite a través de la picadura de ciertos tipos de la mosca tropical tsé-tsé. Más del 90% de los casos reportados son causados por el parásito Trypanosoma brucei gambiense (T.b.g.) (2) que ataca el sistema nervioso central, causando graves trastornos neurológicos. El resto (10%) es causada por el parásito Trypanosoma brucei rhodosiense.
Durante la primera fase de la enfermedad, las personas tienen síntomas no específicos, como fiebre y debilidad general. En esta fase, la enfermedad es difícil de diagnosticar pero relativamente fácil de tratar. La segunda fase llega cuando el parásito alcanza el cerebro. Las personas infectadas empiezan a mostrar trastornos psiquiátricos o neurológicos, como falta de coordinación, confusión o convulsiones. También pueden tener dificultad para dormir durante la noche y vencerles el sueño durante el día.
Los diagnósticos actuales son difíciles y requieren una punción lumbar para confirmar el estadio de la enfermedad. El manejo de la enfermedad se realiza en tres pasos: primero, la detección de una infección potencial. Esto implica el uso de pruebas serológicas y / o el control de signos clínicos (ganglios cervicales hinchados). Segundo, el diagnóstico muestra si el parásito está presente. Y, por último, se ha de determinar el estado (estadio I o II) de la progresión de la enfermedad que implica el examen de líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar y se utiliza para determinar el curso del tratamiento.
El diagnóstico debe hacerse lo antes posible, es complejo, requiere material específico y personal formado.
El tratamiento depende del estadio de la enfermedad.
En la etapa 1, pentamadine (que data de 1941; para T.B.gambiense) o suramina (que data de 1921; para T.B. Rhodosiense), son bastante bien tolerados, pero requieren inyecciones y no atraviesan la barrera hematoencefálica y por tanto son ineficaces para el tratamiento de la Tripanosomiasis Africana avanzada.
En la etapa II, los dos medicamentos disponibles son el melarsorprol y la eflornitina. El primero es un derivado del arsénico, muy tóxico y las inyecciones son muy dolorosas. Se estima que un 5% de los pacientes mueren a causa del propio tratamiento (4) . Además, es un medicamento que se utiliza desde 1949 y cada vez es más ineficaz, llegando a 50% el fracaso del tratamiento en algunos ámbitos (4) , Aún y así, en 2008 todavía la mitad de los pacientes en la etapa 2 lo recibía.
La eflornitina (que data de 1990; para T.B.gambiense), es menos tóxico y más eficaz, pero debe administrarse cuatro veces al día por vía intravenosa durante unos 14 días, precisando de personal formado y estructuras hospitalarias, algo que no siempre está disponible en los países endémicos. Además, el potencial de resistencia, cuando se utiliza en monoterapia, es una preocupación creciente.
Recientemente, la OMS ha añadido en la lista de medicamentos esenciales un nuevo tratamiento, la terapia combinada con nifurtimox oral y eflornitina intravenosa, conocida como NECT. Este tratamiento es tan eficaz como la monoterapia con eflornitina, con la ventaja de que requiere menos inyecciones y durante menos tiempo. MSF está implementando y monitorizando actualmente este NECT como primera línea.
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(1) WHO/ Human African Trypanosomisis. Report. 2002 WHO/CDS/CSR/EPH/2002.14.
(2) WHO. Human African Trypanosomaisis. Fact Sheet Nº 259. August,2006.
(3) WHO. World Health Report 2000, Health Systems: Improving Performance. Geneva, 2001.
(4) MSF. Human African Trypanosomiasis-Fact Sheet , 2010.
Se necesita más inversión en investigación con urgencia para mejorar el diagnóstico y el tratamiento (sin inyecciones), para asegurar que sean asequibles, eficaces en todas las etapas de la enfermedad, y fácil de usar en zonas alejadas y puestos de salud cerca de los pacientes.
