ACTIVIDADES MÉDICAS

Fiebres hemorrágicas / Ébola

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el descubrimiento del virus del Ébola en 1976, se han documentado en torno a 1,850 casos, de los que más de 1,200 fueron mortales (1). De octubre 2001 a diciembre de 2003, varios brotes de Ébola del subtipo Zaire fueron reportados en Gabón y la República del Congo, con un total de 302 casos y 254 muertes (1).

El Marburg se registró por primera vez en 1967 en Alemania, Belgrado, y la antigua Yugoslavia. El brote se asoció a los trabajos de laboratorio con monos verdes africanos importados de Uganda.

Se han reportado brotes y casos esporádicos de Marburg en Angola, República Democrática del Congo, Kenia y Sudáfrica (en una persona que había viajado a Zimbabwe) y Uganda (2). De octubre 2004 a julio 2005 en Angola, sobretodo en la provincia de Uíge, tuvo lugar lo que se convertiría en el mayor brote de Marburg en la historia. Con 374 casos notificados, incluidas 329 muertes en todo el país2 El último caso reportado es del 2008, un turista holandés que visitó Uganda (2).

¿Qué es? 

La fiebre hemorrágica de Marburg es una enfermedad grave y de alta letalidad, provocada por un virus de la misma familia que el virus de la fiebre hemorrágica del Ébola

El periodo de incubación del Marburg se estima entre 3 y 9 días. Muchos pacientes presentan manifestaciones hemorrágicas graves entre los días 5 y 7. Durante la fase aguda de la enfermedad, los pacientes presentan continuamente fiebre alta. En los casos fatales, la muerte ocurre con mayor frecuencia entre 8 y 9 días después del inicio de los síntomas, generalmente tras hemorragia masiva y shock.

Tras una incubación de 2 a 21 días, el virus del Ébola provoca una fiebre muy alta, dolores de cabeza, dolores musculares, conjuntivitis, debilidad generalizada y, después, en una segunda fase, vómitos, diarreas, y a veces una erupción cutánea. Al final algunos de los casos presentan hemorragias internas y externas.

¿Cómo se diagnostica? 

La infección se confirma mediante el análisis de muestras de sangre, cultivos celulares,  saliva o de orina, a través de diferentes métodos en laboratorios especializados y bajo estrictas medidas de bioseguridad.

¿Cómo se trata? 

No se dispone de vacuna ni de tratamiento específico para ninguna de estas dos enfermedades.

Sin embargo, pueden utilizarse tratamientos de apoyo (perfusiones en caso de deshidratación, tratamiento empírico de infecciones asociadas) y alivio.

Tampoco  existe ningún medio de prevención fuera de las medidas de protección de las personas que corren el riesgo de contaminarse y de la circunscripción de la epidemia. Toda persona que se ocupe de pacientes infectados debe llevar una indumentaria especial, guantes, mascarilla y gafas protectoras y estar muy atenta durante la asistencia.

También es importante seguir la cadena de contactos de los pacientes susceptibles de haber sido contaminados para controlar y aislar a estas personas en caso necesario.

 

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(1) WHO Fact sheet Nº 103. Ebola haemorragic fever December 2008.

(2) WHO Fact sheet Marburg haemorragic fever July 2008.

 

 

Retos:  

Debe haber vigilancia epidemiológica de casos para detectar epidemias y actuar en casos necesarios además de proporcionar asistencia rápida, y establecer centros de tratamiento en las zonas donde hay brotes. Un tratamiento de apoyo más amplio, incluida la vigilancia de las constantes vitales y los componentes de cuidados intensivos, puede contribuir a un mejor resultado clínico, su viabilidad y la eficacia deben ser exploradas. Es importante promover iniciativas destinadas a mejorar el tratamiento de la gestión de casos de apoyo y seguimiento de pacientes y mejorar la documentación de las manifestaciones clínicas con recopilación de datos normalizados de plantillas.

Los proveedores de salud deben reconocer su obligación de contribuir a la generación de conocimiento de estas enfermedades poco conocidas.