ENTREVISTAS

10.11.2010

“¡Si no hubiese medicamentos genéricos los pacientes de SIDA morirían!”

Janice Lee es farmacéutica y trabajó con los equipos sanitarios en los proyectos de MSF en Liberia y Zimbabue antes de empezar a trabajar con la CAME (Campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos Esenciales). Su trabajo consiste, entre muchas otras cosas, en identificar nuevas fuentes de medicamentos que MSF podría utilizar para tratar a pacientes en los países en desarrollo.

© MSF

Janice también trabaja en estrecha colaboración con productores farmacéuticos originales y con productores de genéricos, dándoles feedback sobre las necesidades que MSF ve en el transcurso de su trabajo en el terreno. A continuación habla sobre por qué los medicamentos genéricos son tan importantes para nuestros equipos médicos que trabajan en algunos de los lugares más pobres de la tierra.

Trabajaste como farmacéutica en Liberia y Zimbabue, ocupándote de los medicamentos para nuestros proyectos, ¿cuál es el grado de dependencia de los equipos sanitarios de MSF de los medicamentos genéricos producidos en India para poder realizar su trabajo?

Dependemos muchísimos de medicamentos genéricos indios para tratar a pacientes con VIH/SIDA en todos nuestros programas en MSF– en torno al 80% de los medicamentos para tratar el SIDA que utilizamos son medicamentos genéricos fabricados por compañías indias. Pero no se trata sólo del SIDA. En otros proyectos también utilizamos de forma rutinaria medicamentos genéricos indios para tratar otras enfermedades como la TB, la malaria y una amplia gama de enfermedades infecciosas.

Y no sólo es MSF quien depende del flujo de medicamentos genéricos, todos los principales donadores y proveedores internacionales de tratamientos más destacados como el Fondo Mundial, PEPFAR, UNITAID y UNICEF, todos dependen de medicamentos genéricos asequibles de calidad para sus programas. Justo ahora, cuando los fondos para programas de salud mundiales se están reduciendo, es más importante que nunca que estos medicamentos asequibles sigan fluyendo.

 

¿Por qué tantos de estos medicamentos genéricos son fabricados por compañías indias?

Las razones son varias. Muchos de los medicamentos para tratar a personas con SIDA que utilizamos están patentados en muchos países. La normativa del comercio internacional exigió a India que empezase a patentar productos farmacéuticos sólo a partir de 2005. Hasta entonces, las compañías indias pudieron fabricar versiones genéricas que competían en precio no sólo con compañías fabricantes de productos de marca sino también entre sí para rebajar drásticamente los precios de medicamentos para el SIDA. Esto es lo que permitió que bajase el precio del tratamiento de más de 10.000 dólares americanos hace diez años a menos de 80 dólares americanos hoy.

Además ha sido posible para ellos crear dosis fijas combinadas de medicamentos genéricos antirretrovirales (esencialmente dos o tres comprimidos en uno) que han contribuido a simplificar el tratamiento del SIDA y hacer que éste fuera más práctico para su uso en los países en desarrollo en los que trabajamos. Imagina, podemos ofrecer a un paciente un comprimido una vez al día en lugar de un puñado de ellos que deberá tomar varias veces al día. Algunas de estas dosis fijas combinadas ni siquiera existen en países ricos precisamente debido a las barreras que suponen las patentes que existen allí.

En 2005, India aprobó una ley de patentes, afortunadamente es una ley a favor de los objetivos de salud pública, por lo que el resultado ha sido que los fabricantes genéricos indios han tenido algo de espacio para seguir produciendo medicamentos asequibles y efectivos. Pero el problema al que nos enfrentamos es que muchos de los medicamentos más nuevos para tratar el SIDA están ahora patentados en India y por tanto no pueden ser producidos por fabricantes genéricos, con lo que seguirán siendo inaccesibles.

 

¿Cómo puede empeorar esta situación las actuales negociaciones comerciales entre la Unión Europea e India?

Las negociaciones comerciales podrían suponer otra vuelta de tuerca. Una de las principales disposiciones que Europa quiere incluir en los tratados comerciales es la exclusividad de datos, lo que significa que los medicamentos genéricos más asequibles no pueden registrarse y por motivos de seguridad y eficacia las compañías genéricas tendrán que hacer sus propios ensayos clínicos.

Si India acepta esto entonces se abren dos posibles opciones: o las compañías genéricas tendrán que esperar más tiempo (entre cinco y diez años) antes de poder comercializar sus propias versiones de un medicamento original caro, lo que significa que los pacientes tardarán más en beneficiarse del desarrollo de una versión genérica asequible del medicamento; o para poder registrar sus medicamentos, las compañías tendrán que hacer sus propios ensayos clínicos de sus productos, lo que no sólo es innecesario sino que también será muy caro, requerirá tiempo y es poco ético.

La exclusividad de datos no afectará a los medicamentos que ya estén registrados en el mercado en India, pero tendría un impacto sobre medicamentos antirretrovirales más nuevos que podrían ser nuestro nuevo tratamiento esencial para pacientes con SIDA. Y lo que es especialmente peligroso es que se aplica incluso allí donde los medicamentos no están patentados, actuando como una patente alternativa que bloquea la producción genérica.

 

Así, ¿qué precio tendrían que pagar los pacientes por un tratamiento del SIDA si tuviésemos que utilizar medicamentos de marca u originales en lugar de medicamentos genéricos? 

Sabemos que en los países con menos ingresos, un tratamiento para un año a base de tenofovir según las últimas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de una compañía original cuesta 613 dólares americanos. Y en algunos países con ingresos medios este precio aumenta a más de 1.000 dólares americanos. Compara esto al precio de la versión genérica de 176 dólares americanos para una dosis fija combinada y verás por qué los genéricos son tan importantes, permitiéndonos tratar a muchas más personas.

 

Los pacientes sometidos a tratamiento antirretroviral durante algún tiempo desarrollan resistencias a su tratamiento y puede que tengan que cambiar a medicamentos más nuevos para el SIDA. ¿Cuál es en este caso la relación entre el precio de medicamentos de marca y medicamentos genéricos?

Para lo que se denomina tratamiento de segunda línea, el coste de un tratamiento para un año con una combinación de atrirretrovirales de segunda línea genéricos (a base de atazanavir potenciado) sería de 465 dólares americanos. Un producto de marca puede costar de dos a trescientos dólares americanos más.  

Y una vez que un paciente desarrolla resistencias a este segundo grupo de medicamentos, no existen realmente opciones asequibles porque la producción genérica de medicamentos más nuevos para el SIDA ya se ha interrumpido en India porque los medicamentos están patentados. El producto de marca más barato puede costar más de 3.200 dólares americanos para un año de tratamiento, lo que está completamente fuera del alcance de la mayoría de personas en los países en desarrollo.

 

¿Es el tratamiento de niños con SIDA más asequible con medicamentos genéricos?

Ésta es otra historia completamente diferente porque las compañías originales no ven ningún beneficio comercial en el desarrollo y comercialización de dosis fijas combinadas para niños. Esto se debe esencialmente a que en sus principales mercados, los países ricos, el SIDA pediátrico ha sido casi erradicado. Por lo que para empezar la mayoría de formulaciones pediátricas para niños sólo proceden de fabricantes genéricos. Actualmente la mayor parte de dosis fijas combinadas genéricas utilizadas para tratar el VIH/SIDA en niños durante un año cuesta 55 dólares americanos.

También necesitamos ampliar la gama de opciones para el tratamiento de niños con VIH/SIDA y asegurar que se desarrollan teniendo en cuenta las necesidades de los países en desarrollo en lo que respecta a investigación y desarrollo así como en la formulación. Por ejemplo, la mayoría de nuestros pacientes no tienen nevera y algunos lugares remotos en los que trabajamos no tienen corriente eléctrica por lo que los medicamentos no pueden refrigerarse. Las formulaciones adaptadas para su uso en el mundo en desarrollo tienen más probabilidades de ser desarrolladas por fabricantes genéricos que por las grandes firmas farmacéuticas basadas en Europa y EEUU.

 

Has trabajado con MSF en programas de SIDA junto con equipos sanitarios, ¿qué significaría si ya no pudiésemos contar con estos medicamentos genéricos?

¡Los pacientes morirían! Y retrocederíamos diez años al lugar donde empezamos cuando el tratamiento era demasiado caro para administrar a los pacientes y todo lo que podíamos hacer era básicamente tratar las infecciones oportunistas que acompañan la infección del VIH sin poder contener el virus en absoluto. Cuando recuerdas que hoy ya hay una crisis de financiación que amenaza la capacidad de los países para poner a más pacientes bajo tratamiento, entonces el hecho de pensar que los medicamentos puedan ser más caros en el futuro dibuja un panorama realmente aterrador.