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24.11.2011Combatir una epidemia mortal de sarampión en medio de la inseguridad
Sarampión y desnutrición se combinan en Somalia de forma letal. El sarampión se ha cebado especialmente en los campos de desplazados de Mogadiscio, en los que se refugian miles de somalíes procedentes de las áreas rurales afectadas por la sequía, la muerte del ganado, la falta de cosechas y el hambre. Abdinur Jils llegó con su hijo a uno de estos campos, en Rajo, en una playa de la capital somalí. Jils explica que su niño, de nombre Noor Abdinur y de solo 1 año, tiene sarampión y una tos persistente. Como buena parte de la población somalí, Noor Abdinur no ha sido vacunado nunca. Procedentes de la región del Bajo Shabelle, tuvieron que dejar sus tierras después de la muerte del ganado.
El sarampión se transmite por vía aérea. En campos atestados, con niveles de desnutrición elevados, la enfermedad encuentra un caldo de cultivo idóneo para propagarse. Los niños menores de 5 años son los más vulnerables y complicaciones comunes añadidas como diarreas o neumonías pueden ser entonces fatales. Veinte años de conflicto y la falta de un gobierno estable y de desarrollo han causado el colapso del sistema de salud somalí, por lo que los niveles de vacunación son muy bajos (el 30% de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud). La prioridad, pues, ahora sería llevar a cabo campañas de vacunación masivas.
Pero en Somalia, en un contexto bélico y de extrema inseguridad, esto se torna muy difícil sino imposible: de acuerdo con Mohamed Ahmed Hussein, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras (MSF), los incidentes de seguridad impiden la llegada de los equipos a los campos de desplazados. Por ejemplo, a mitad de octubre, MSF tuvo que suspender su campaña de vacunación en Daynille (en la periferia de Mogadiscio), debido al recrudecimiento de las hostilidades entre el Gobierno de Transición Federal (apoyado por la Unión Africana) y el grupo armado en la oposición, Al Shabab. La campaña debía durar tres semanas e inmunizar a 35.000 niños. Solo se pudo vacunar a 4.800. El equipo de MSF atendió por heridas de guerra a 83 personas.
A pesar de las dificultades, MSF ha conseguido vacunar de sarampión a más de 60.000 niños somalíes entre agosto y octubre. Pese a ser un número elevado, este debería multiplicarse por 10 si se pretende detener la epidemia.
