NOTICIAS

20.04.2012

Más de mil refugiados malienses llegan cada día al campo de Mbéra, en Mauritania

Desde finales de enero, cerca de 57.000 malienses han llegado al campo de refugiados de Mbéra, en territorio mauritano. El flujo de refugiados ya ha pasado de 200 a hasta 1.500 llegadas diarias desde principios de abril. MSF presta ayuda de emergencia en esta zona desértica, donde el acceso a la atención médica es muy limitado.

Cola para la distribución de agua en el campo de Mbéra. Marzo 2012. © Francois Talla/MSF

Los combates entre el ejército maliense, el movimiento tuareg y otros grupos armados empujan a las personas a huir hacia Mauritania en dirección a la ciudad de Fassala, situada a tres kilómetros de la frontera con Malí. “La presencia de grupos armados y la confusión política en Malí siembran el pánico entre la población”, afirma Elisabetta Maria Faga, coordinadora del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Mbéra. Los refugiados son esencialmente familias tuareg procedentes de la región de Tombuctú. “Llegan exhaustos tras dos días de viaje en camión”, añade Faga.

En el campo de Mbéra, en pleno corazón del desierto del Sahel y a seis horas de camino del primer hospital de referencia, en Néma, MSF ofrece atención primaria de salud y de salud materna a la población refugiada, así como asistencia nutricional a niños desnutridos. La organización también atiende a la población local a través de varios puestos de salud de la región. “Un gran número de personas padecen infecciones respiratorias y diarrea por la falta de acceso a agua potable y la exposición a temperaturas extremas y a frecuentes tormentas de arena”, explica Jean-Paul Jemmy, coordinador médico de MSF.

A medida que el número de refugiados aumenta, la respuesta humanitaria se hace cada vez más urgente para mejorar lo antes posible las condiciones de vida en el campo. A día de hoy, unos 57.000 refugiados deben compartir 100 letrinas y cada uno dispone de nueve litros de agua al día. Estas condiciones incumplen los estándares humanitarios que exigen 20 litros de agua por persona y día, y una letrina para cada 20 personas. “Esperamos la llegada de miles de refugiados más en las próximas semanas. En estas circunstancias la ayuda debe ser rápida y eficaz; hay que proveer a los refugiados de cobijo, agua e instalaciones sanitarias, y reforzar de forma global la atención médica de urgencia”, concluye Jemmy.


Desde febrero,MSF ha realizado más de 8.500 consultas de salud primaria en Fassala y Mbéra (Mauritania) y también aporta asistencia a refugiados malienses en Níger y en Burkina Faso. Asimismo, la organización trabaja en el norte de Malí (en Tombuctú, Gao, Kidal y Mopti) y ofrece atención primaria de salud a la población desplazada por los combates.