¿Qué es el VIH/sida?
VIH/Sida y MSF - Video

l virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales, debilitando gradualmente el sistema inmunológico hasta provocar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida. A medida que el sistema inmunológico se va degradando, aparecen tanto infecciones oportunistas como tumores. Algunas de estas infecciones pueden tratarse, mientras que otras son letales. La más común y de más difícil tratamiento es la tuberculosis. En el caso de los niños, la progresión de la enfermedad es más veloz, de modo que, sin tratamiento, la mitad de los niños que nacen con VIH morirán antes de cumplir los dos años.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la infección del VIH se basa en la detección de anticuerpos del virus en el suero sanguíneo. En el caso de los bebés, y debido a que pueden tener anticuerpos que no sean suyos propios sino transferidos por la madre, hay que hacer otro tipo de pruebas más costosas y complejas.
Para hacer el seguimiento de los pacientes infectados, hay que controlar regularmente su nivel inmunitario, midiéndoles el número de linfocitos CD4 que aún no hayan sido destruidos por el virus. Este control permite determinar en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente y decidir si debe empezar o no el tratamiento con antirretrovirales.
¿Cómo se trata?
Actualmente no existe cura para el sida, pero las combinaciones de medicamentos antirretrovirales permiten combatir el virus de modo que la degradación inmunológica se puede ver frenada hasta el punto de que las personas afectadas prácticamente no vean disminuida ni su calidad ni su esperanza de vida. La toma de estos medicamentos se simplifica cuando vienen combinados en una sola pastilla (dosis fijas combinadas).
Nuevas evidencias científicas demuestran que el tratamiento temprano también es una forma de prevención, ya que al reducir la cantidad de virus en la sangre y mantener mejores niveles inmunitarios, el riesgo de contagio disminuye.
Los programas de prevención de la trasmisión de madre a hijo son especialmente importantes. Mediante la administración de tratamiento antirretroviral a madres con VIH durante el embarazo, el parto y la lactancia, así como a los bebés durante sus primeras semanas de vida, se consigue que la transmisión por vía materna se limite a un 1% de los recién nacidos. Sin estos programas preventivos, la tasa de niños que nacen con el virus se dispara hasta el 40%.
