Etiopía
En la frontera con Somalia, MSF amplió a gran escala sus actividades debido a la gravísima crisis nutricional. La sequía, el colapso del sistema sanitario y el violento conflicto somalí provocaron la llegada de más de 120.000 refugiados a los campos de la zona de Liben. Para atender sus necesidades se ampliaron los servicios en los dos campos existentes y se abrieron otros tres campos. En el punto álgido de la crisis, en julio, cada día cruzaban la frontera en Dolo Ado 3.000 nuevos refugiados. MSF montó una unidad de examinación médica en el punto de acogida de los refugiados, donde les ofrecimos atención primaria y apoyo nutricional. Utilizamos todos los medios posibles, hasta carros tirados por burros, para atender a quienes no podían acudir a nuestra unidad. En los campos gestionamos los proyectos de nutrición junto con el Gobierno etíope, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y otras organizaciones.
En total, ingresamos en esos proyectos de nutrición a más de 31.600 niños, vacunamos a más de 53.000 personas contra el sarampión y atendimos más de 61.000 consultas. Al finalizar el año, la tasa de mortalidad había vuelto a niveles normales, a pesar de que los campos seguían albergando a decenas de miles de refugiados necesitados de ayuda humanitaria.
Atención a las poblaciones marginadas
En la región Somalí del país, seguimos atendiendo a la población afectada por el conflicto de Ogadén en aquellos lugares que no disponían siquiera de los servicios de salud más básicos.
Desde hace cuatro años, en Degehabur, donde los combates entre las fuerzas gubernamentales y los insurgentes afectan al acceso a la salud, reforzamos el hospital regional con multitud de servicios, desde atención ambulatoria y hospitalaria hasta proyectos de nutrición, salud sexual y reproductiva, tratamiento de la malaria y la tuberculosis (TB) y asistencia a las víctimas de la violencia. Atendimos casi 4.000 consultas prenatales y 519 partos. También curamos a más de 230 heridos y realizamos 270 intervenciones quirúrgicas.
En la localidad de Wardher ampliamos nuestros servicios. Operamos nuevos emplazamientos "satélite" y clínicas móviles y efectuamos 136 visitas a diez localidades. Realizamos más de 67.000 consultas en comunidades aisladas. En el hospital de referencia regional, donde MSF ofrece servicios de maternidad y tratamiento de la malaria y la TB, ingresaron más de 1.250 personas.
Más al suroeste, en los distritos de Imey Oriental y Occidental, MSF realizó una media de 3.000 consultas médicas al mes y ofrecimos servicios de maternidad, apoyo nutricional y vacunaciones. También tratamos a más de 300 pacientes de TB. En total, nuestro personal en Imey Oriental y Occidental atendió a más de 35.000 pacientes.
Apoyo nutricional en Oromia y en la SNNPR
En la región de Oromia, 300 kilómetros al este de la capital, la población depende de unas cosechas que suelen ser malas. MSF reforzó a 54 clínicas móviles de nutrición del Ministerio de Sanidad, 30 en Arsi y 24 en Anchar, para garantizar que los niños y mujeres con desnutrición recibían el tratamiento adecuado, así como el suministro de medicamentos y alimentos terapéuticos. En total, los proyectos de nutrición terapéutica y complementaria de MSF en Oromia inscribieron a más de 4.000 pacientes. MSF fue traspasando sus programas al Ministerio de Sanidad a medida que descendían los niveles de desnutrición, proceso que finalizó formalmente en febrero de 2012.
En septiembre, pusimos en marcha actividades nutricionales en los distritos de Bensa y Aroressa, en la zona de Sidama de la Región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur (SNNPR). Al igual que en Oromia, reforzamos las clínicas móviles de nutrición y tratamos a los niños con desnutrición severa en los centros de nutrición intensiva.
Enfermedades olvidadas
En la ciudad norteña de Abdurafi, en la región de Amhara, nuestro foco es el kala azar o leishmaniasis visceral, una enfermedad parasitaria crónica y potencialmente mortal. Muchos de los pacientes de este proyecto están coinfectados con el VIH. Con unas 600 personas en tratamiento antirretroviral, 1.100 más en otros proyectos relacionados con el VIH y una media de 600 en tratamiento del kala azar al año, MSF siguió demostrando que es posible tratar eficazmente a los pacientes en contextos faltos de recursos.
En Gondar, Bahir Dar y Adis Abeba, más de 11.000 personas visitaron nuestras exposiciones fotográficas sobre el kala azar, en las que destacamos la especial vulnerabilidad de los trabajadores inmigrantes. En 2012, MSF tiene previsto continuar con el tratamiento de pacientes de kala azar en el noroeste de la región de Amhara y la investigación de mejores opciones de tratamiento.
A mediados de 2011, la región de Amhara sufrió una epidemia de sarampión, potencialmente mortal para quienes no están vacunados. Entre septiembre y octubre, tratamos a más de 5.000 pacientes y vacunamos a unos 34.400 niños entre los nueve meses y los cinco años de edad.
Atrapados entre dos mundos
Los combates locales y regionales en Sudán del Sur empujaron a muchas personas a establecerse en la región de Gambella, en el extremo occidental de Etiopía, donde viven los nuer. En los últimos años se han agravado los choques intertribales, que derivan en violentos robos de ganado a uno y otro lado de la frontera. En 2011, atendimos más de 35.000 consultas en el centro de salud de Mattar y otras 17.000 en clínicas móviles. Unos 1.200 pacientes fueron hospitalizados, y el personal de maternidad asistió una media de 17 partos al mes.
En noviembre de 2011, los combates entre el ejército sudanés y el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte en el Estado del Nilo Azul obligaron a muchas personas a huir a la región etíope de Benishangul-Gumuz. Unos 25.000 refugiados sudaneses registrados viven en los campos de Sherkole, Tongo y Adamazin, y las comunidades locales han acogido otros miles. En dos de los campos gestionamos los centros de salud y realizamos actividades de proximidad, así como derivaciones hospitalarias. La autoridad responsable de los refugiados y repatriados sigue obstaculizando el acceso a los demás campos, por lo que hemos establecido proyectos médicos en los alrededores.
Aden Abdi
28 años y cuatro hijos, campo de refugiados de Boqolmayo.
“Llegué hace unos días desde Wajid, en Somalia. Tardamos diez días en alcanzar Etiopía, pues hicimos el viaje a pie. No teníamos dinero para pagar un transporte. Estoy en el centro de salud porque mi hija está muy mal. MSF la está tratando. Salí de Somalia por la sequía y el conflicto. Soy agricultor, pero debido a la escasez de lluvia en los dos últimos años no podía dar de comer a mi familia y nos vimos obligados a huir. La sequía mató a mis camellos, cabras y ovejas. Espero regresar a mi tierra cuando vuelva a llover. Pero no creo que vaya a ser pronto.”


