PAISES

Etiopía

Personal sobre el terreno 
1.564
MSF trabaja en Etiopía desde 1984
A pesar de la mejora económica del país, la atención médica sigue estando fuera del alcance de muchos etíopes, especialmente en zonas afectadas por el conflicto.
Casi 40.000 sudaneses que huyeron de los enfrentamientos en el estado del Nilo Azul viven ahora en campos en Etiopía.

Decenas de miles de refugiados también necesitan servicios de salud. A finales de 2012 más de 170.000 refugiados somalíes habían llegado al sur y al este de Etiopía, escapando del conflicto y de los efectos de una devastadora sequía. Las personas que huían de la violencia en Sudán y Sudán del Sur entraban en Etiopía desde el oeste. A lo largo de todo el año, Médicos Sin Fronteras (MSF) proporcionó asistencia médica a los refugiados así como a otras personas sin acceso a servicios de salud.

Asistencia a los refugiados

A su llegada al campo de Dolo Ado (Liben), la región somalí de Etiopía, a los refugiados se les hace un reconocimiento médico y son vacunados contra el sarampión. Además, también se realizan consultas externas, operaciones quirúrgicas y controles pre y postnatales.

Durante parte de 2012, MSF gestionó también programas nutricionales y de atención sanitaria en cinco campos de refugiados en la zona. Cada mes 30.000 niños fueron sometidos a exámenes médicos para detectar y tratar posibles casos de desnutrición, tos ferina, kala azar o enfermedades diarreicas. El personal traspasó las actividades a las autoridades.

Para asistir a los muchos refugiados con síntomas de angustia y depresión, MSF realizó más de 1.000 sesiones de asesoramiento y 400 de seguimiento. Los equipos móviles realizaron casi 15.000 sesiones educativas para sensibilizar sobre el sufrimiento y explicaron formas de reforzar la resiliencia en sus comunidades.

Tras la llegada de los refugiados de Sudán del Sur al extremo oeste de Etiopía, MSF apoyó a la Oficina de Salud Regional para ayudar a responder a sus necesidades en materia de atención básica y especializada. El personal realizó más 60.000 consultas en el centro de salud de Mattar y en las clínicas móviles, gestionadas en barca o coche dependiendo de la estación del año.

En la región de Benishangul-Gumuz, las autoridades trasladaron a 12.000 refugiados sudaneses del campo de tránsito de Ad-Damazin, cerca de Sudán, a un campo nuevo cerca de Bambasi, a más de 100 kilómetros de la frontera. Se detectó que uno de cada cuatro niños estaba desnutrido, y los equipos trataron a 500 pequeños con desnutrición, se vacunó a 3.500 contra el sarampión y se distribuyeron raciones de alimentos a 4.000 personas. MSF ha estado proporcionando atención médica a refugiados sudaneses en Benishangul-Gumuz desde 2011, pero el acceso directo a los campos es difícil y MSF tiene que seguir negociando con las autoridades.

En marzo, en la ciudad fronteriza de Moyale, en Oromia, un equipo móvil atendió a los keniatas que huían de los enfrentamientos intercomunales. MSF también apoyó a las instalaciones de salud con personal médico adicional, donaciones de medicamentos y formación en gestión de enfermedades comunes. El programa se cerró en mayo, cuando la mayoría de refugiados había regresado a Kenia y las autoridades podían asumir las necesidades básicas de los que se quedaron.

Servicios médicos básicos y especializados en la región somalí

La provisión de atención sanitaria en la región somalí es limitada debido a la falta de desarrollo, a la escasez de profesionales sanitarios cualificados y al conflicto entre las fuerzas del gobierno y los grupos armados antigubernamentales. MSF gestiona clínicas de salud en Imey proporcionando atención médica básica y materna, servicios de hospitalización, tratamiento para la TB y el kala azar y organizando clínicas móviles. A principios de 2013 las actividades serán traspasadas a la Oficina Regional de Salud, ya que ha habido mejora de los servicios prestados.

En Ogadén, al noreste de la región somalí, MSF sigue asistiendo al hospital de la ciudad de Degehabur prestando atención obstétrica de urgencia, practicando controles prenatales, ofreciendo tratamiento para la TB y la desnutrición, dispensando atención a la salud reproductiva, incluida la asistencia a las víctimas de la violencia sexual. Desde enero de 2011, MSF ha realizado clínicas móviles en la zona, proporcionando atención básica de salud, pero estas actividades se limitaron durante la segunda mitad del año debido a restricciones de seguridad impuestas por las autoridades.

Sidama - atención a la salud materno-infantil

En 2010, respondiendo a una falta de acceso a la atención sanitaria en zonas de Sidama, en la provincia de Naciones, Nacionalidades y Pueblos Meridionales (SNNPR, en sus siglas en inglés), MSF abrió un programa centrado en la salud de las madres y los niños menores de cinco años. Las actividades incluyen controles pre y posnatales, un servicio de urgencias de 24 horas, atención médica y psicológica para las víctimas de la violencia, cirugía y tratamiento de las fístulas obstétricas (heridas en el canal del parto como resultado de partos prologados y obstruidos, lo que puede provocar infecciones, incontinencia y puede llevar al rechazo social).

También se abrió una casa de espera materna para acomodar a las mujeres con complicaciones obstétricas para que tengan un acceso rápido a atención urgente cualificada. En 2012, más de 50.000 mujeres y 34.000 niños recibieron atención en el programa de Sidama. El equipo también está formando al personal del Ministerio de Sanidad.

Descentralizando la atención a la TB

Después de la malaria, la TB es la segunda causa de muerte más frecuente en Etiopía. Todo parece indicar que los casos de TB resistente a los medicamentos (DR-TB, en sus siglas en inglés) – que requiere dos años de  tratamiento y puede causar graves efectos secundarios – van en aumento.

MSF está asistiendo a la Oficina de Salud federal en el lanzamiento de un modelo descentralizado de tratamiento de la DR-TB en Dire Dawa, al este del país. MSF proporciona asesoramiento médico, ha donado equipamiento para realizar diagnósticos y ha cambiado procesos y protocolos en el hospital y en las casas de los enfermos, lo que reducirá el riesgo de transmisión de los pacientes a sus familias y les permitirá vivir en casa durante su tratamiento.

Kala azar y VIH

El kala azar, o leishmaniasis visceral, es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un mosca de arena, y casi siempre es mortal si no se trata, pero es una dolencia que recibe muy poca atención de parte de la comunidad médica. En Abdurafi, región de Amhara, MSF trabaja con el Ministerio de Sanidad para tratar a los pacientes con kala azar, incluidos aquellos coinfectados con el VIH. MSF presta especial atención a los grupos más vulnerables a esta enfermedad, como migrantes y trabajadoras del sexo.

 

Badoo | 40 años

Tuve a mi bebé en el bosque donde vivo, el mismo sitio donde he tenido a todos mis hijos. Una partera tradicional me ayudó a dar a luz a una niña, pero enseguida me puse muy enferma. Me subió mucho la fiebre y temblaba de forma descontrolada. Sentí como si toda mi energía me hubiese abandonado. Durante el parto me habían cortado de mala manera y se me infectó. Me dolía mucho cuando orinaba y el dolor me hacía vomitar. Mi familia me puso a lomos de un burro y tardé dos horas en llegar hasta aquí.

He estado en el hospital dos días y el personal me ha tomado la tensión, me ha dado medicamentos y me ha colocado  una máscara de oxígeno. El médico dice que ahora estoy mejor y ya estoy recuperando un poco la energía.

Ahora siento que estoy bien. Tenía mucho dolor pero cada día me siento un poco mejor. Si me hubiese quedado en el bosque y no hubiese venido al hospital, no sé lo que hubiera sido de mí.