Lesoto
En colaboración con las autoridades sanitarias, Médicos Sin Fronteras (MSF) concluyó en 2010 un proyecto piloto de integración de la atención de VIH y de tuberculosis (TB) en 14 clínicas rurales y un hospital al sur de la capital, Maseru, que dan cobertura a unas 220.000 personas. Al inicio del proyecto, había cerca de 31.000 personas con VIH y unas 9.000 necesitaban tratamiento antirretroviral.
Tratamiento integrado de VIH y TB
El proyecto adoptó un nuevo enfoque para tener un rápido impacto en las personas con VIH y TB, en un contexto de necesidades sanitarias extremas. El equipo aplicó estrategias y prácticas de otros proyectos de MSF en África. Se integró la atención de VIH y TB en las clínicas locales para que los pacientes coinfectados recibieran ambos tratamientos en un mismo sitio, no demasiado lejos de sus casas. Para hacer posible esta integración con una grave escasez de trabajadores sanitarios, las tareas rutinarias habitualmente desempeñadas por médicos se delegaron a enfermeros capacitados. Esta medida no sólo aumentó el número de médicos disponibles, sino que mejoró las competencias del personal sanitario local y fomentó una red profesional cooperativa. También se recurrió a “pacientes expertos” como asesores. Al traspasarse el programa en junio a las autoridades sanitarias del país, cerca de 7.000 personas habían iniciado el tratamiento ARV. Los 15 centros contaban con el personal y el material necesarios para prestar servicios integrales de VIH y TB: asesoramiento y análisis voluntarios, tratamiento ARV y de TB para adultos y niños, seguimiento de pacientes y prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo.
Atención de salud materna
Las muertes anuales por causas relacionadas con el embarazo se han más que doblado desde 2000 en Lesoto. Según la Organización Mundial de la Salud, casi el 60% de estos fallecimientos se debe al VIH, ya que las mujeres embarazadas seropositivas son más propensas a sufrir infecciones oportunistas.
En 2011, MSF abrirá un nuevo proyecto para reducir las tasas de morbilidad y mortalidad materno-infantil. El objetivo es demostrar que las muertes de madres y bebés pueden reducirse integrando la atención de VIH y TB en los servicios de salud materna y reproductiva, y administrando antes el tratamiento ARV. El proyecto también reforzará la atención sanitaria básica, descentralizará los servicios para acercarlos a donde vive la gente, fomentará la delegación de tareas a enfermeros y mejorará la atención de VIH, sobre todo la prevención de la transmisión del virus de madre a hijo. Asimismo, impulsará la participación activa de la comunidad para reducir la estigmatización social, aumentar la conciencia pública y realizar actividades de presión.

