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Malaui

Personal sobre el terreno 
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MSF trabaja en Malaui desde 1986
El país sufrió el peor brote de sarampión desde 1997 con 105.000 casos y 251 fallecidos. Entre abril y agosto, Médicos Sin Fronteras (MSF) dio apoyo a las autoridades, realizando una campaña de vacunación de 3,3 millones de niños de edades comprendidas entre los 6 meses y los 15 años en nueve distritos.
© Marit Helgerud

MSF también dio apoyo al tratamiento de casi 23.000 personas con sarampión en 15 distritos del país, sobre todo en la región del sur, la más afectada. Casi 1.800 trabajadores de la organización participaron en la respuesta a esta emergencia.

Malaui cuenta con un ambicioso plan de tratamiento del VIH/sida, pero tiene una grave escasez de profesionales sanitarios. La falta de compromiso de los donantes internacionales también dificulta la lucha contra la pandemia. Se estima que en 2009 había más de 920.000 afectados (el 11% de población entre 15 y 49 años), con una media de sólo dos médicos por cada 100.000 habitantes. Al final de 2010, había más de 345.000 personas en el programa nacional de tratamiento antirretroviral (ARV), un 63% de los pacientes que lo necesitan.

Tratamiento del VIH/sida

MSF empezó a administrar tratamiento ARV en Malaui en 2003. Los programas pronto incorporaron la prevención de la transmisión del virus de madre a hijo, la detección de fracasos terapéuticos y la atención pediátrica a niños con VIH. El equipo también da apoyo al Ministerio de Salud para descentralizar la atención de pacientes con VIH y tuberculosis (TB) de los hospitales de distrito a clínicas comunitarias y puestos de salud rurales.

Desde 2007, MSF colabora con las autoridades sanitarias locales para conseguir el acceso universal al tratamiento ARV en el distrito de Thyolo, en el sur del país (por acceso universal se entiende la administración del tratamiento como mínimo a un 80% de los pacientes que lo necesitan). Este objetivo se logró mediante la descentralización de los servicios, el traspaso de tareas de los médicos a los enfermeros, y la simplificación de las pruebas y el tratamiento del VIH. En diciembre de 2010, más de 29.000 pacientes de Thyolo habían iniciado el tratamiento en los centros del Ministerio de Salud, con el apoyo de MSF.

Desde 2007, MSF colabora con las autoridades sanitarias locales para conseguir el acceso universal al tratamiento ARV en el distrito de Thyolo, en el sur del país (por acceso universal se entiende la administración del tratamiento como mínimo a un 80% de los pacientes que lo necesitan). Este objetivo se logró mediante la descentralización de los servicios, el traspaso de tareas de los médicos a los enfermeros, y la simplificación de las pruebas y el tratamiento del VIH. En diciembre de 2010, más de 29.000 pacientes de Thyolo habían iniciado el tratamiento en los centros del Ministerio de Salud, con el apoyo de MSF.

Suplir la escasez de personal sanitario

Pocos profesionales sanitarios quieren trabajar en las zonas rurales de Malaui, donde las necesidades médicas son enormes. De 2006 a 2009, MSF adoptó nuevos enfoques en la atención del VIH, transfiriendo tareas de los médicos a los enfermeros y simplificando las directrices del tratamiento, para mejorar la atención y acercarla a donde viven los pacientes. Para resolver el problema de la escasez de personal sanitario cualificado en zonas rurales, MSF creó becas para estudiantes en programas de formación sanitaria y dio conferencias para fidelizar a este personal. El equipo también colaboró con el Ministerio de Salud en la creación de incentivos no económicos y estrategias de motivación.

Impacto de la retirada de fondos internacionales para el VIH

Aunque Malaui cuenta con ambiciosas políticas de tratamiento del VIH, en línea con las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, su aplicación dependerá de los fondos disponibles. El país no recibió el dinero que tanto necesita de la última ronda de financiación del Fondo Global que concluyó en diciembre de 2010. La reducción de los compromisos de financiación augura una creciente brecha entre la ambiciosa visión de la comunidad internacional para lograr los objetivos mundiales de salud pública y su incapacidad para apoyar plenamente dichas recomendaciones.