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Mozambique

Personal sobre el terreno 
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MSF trabaja en Mozambique desde 1984
Más de un 80% de los seropositivos de Mavalane, el barrio más poblado de la capital, Maputo, ya tienen acceso al tratamiento antirretroviral.
© Niklas Bergstrand

Hace ya diez años que MSF promueve el tratamiento antirretroviral (ARV) en Mozambique, donde ayudamos a las autoridades a ampliarlo a todo el sistema sanitario. MSF refuerza cinco centros de salud que atienden a los pacientes de VIH en Mavalane, así como otros cinco en el distrito de Chamanculo. En noviembre, concluimos el traspaso al Ministerio de Sanidad de los proyectos de atención a pacientes de VIH en Angonia (provincia de Tete) y Lichinga (provincia de Niassa).

Gracias a nuestros métodos innovadores, hemos demostrado la viabilidad de la atención y tratamiento de pacientes de VIH en entornos con recursos limitados. La formación del personal, el traspaso de tareas (por el que se ha capacitado a los enfermeros para dispensar el tratamiento, una función reservada hasta hace poco a los médicos, y al personal no sanitario para desempeñar trabajos que antes eran competencia exclusiva de los enfermeros) y la descentralización de los servicios de grandes hospitales a clínicas locales han sido factores clave para ampliar la asistencia a más afectados por el VIH y la tuberculosis (TB) en Maputo, Angonia y Lichinga. La integración de la atención a los pacientes coinfectados por VIH y TB también ha permitido que accedan a todo el tratamiento que necesitan en un único sitio.

En total, en 2011 atendimos y tratamos a 28.320 seropositivos, entre ellos más de 1.600 niños. También reforzamos un centro de derivación de pacientes que precisaban atención especializada. Asistimos a pacientes con complicaciones médicas, como los de VIH en tratamiento de segunda línea, con sarcoma de Kaposi, coinfectados por TB o que sufren graves efectos secundarios derivados de la medicación, así como personas con otras enfermedades crónicas.

Grupos comunitarios ARV

Impulsados por MSF en 2008, los grupos comunitarios ARV están formados por unos seis pacientes de VIH que se reúnen para apoyarse mutuamente a la hora de tomar la medicación y se turnan para acudir al centro de salud. Cada mes, uno de ellos va al centro, se le hace un reconocimiento médico y recoge los medicamentos para todo el grupo. Este sistema es una solución práctica a las dificultades que supone trasladarse hasta la clínica, como los gastos de transporte y el tiempo que dura la visita, y disminuye las carga del personal sanitario y el número de pacientes que han de hacer cola para recibir el tratamiento. Además, el apoyo mutuo entre los miembros del grupo ayuda a mejorar su adherencia al tratamiento y superar el estigma asociado al VIH.

Este modelo ha sido tal éxito que las autoridades lo han adoptado y, con nuestro apoyo, lo implementarán en todo el país en 2012.

MSF también diseñará una estrategia destinada a crear grupos comunitarios ARV en siete distritos de la provincia de Tete y adaptará el modelo a los barrios marginales de Maputo, donde la prevalencia del VIH es alta. Supervisaremos grupos comunitarios de pacientes coinfectados por VIH y TB, personas que todavía no reciben el tratamiento ARV, niños, adolescentes y trabajadoras sexuales con el fin de implicarles en la gestión de su tratamiento. Asimismo, desarrollaremos servicios comunitarios de asesoramiento y prueba del VIH. Un equipo móvil visitará las clínicas con un aparato que mide los linfocitos CD4 para acercar este servicio a los pacientes. El control de los linfocitos CD4 permite determinar con más precisión la evolución del virus y qué tratamiento requiere cada paciente. En 2011 inscribimos a 10.720 nuevos pacientes de VIH y unos 5.420 empezaron el tratamiento ARV. Entre julio y diciembre 8.220 personas se hicieron la prueba del VIH.

Menos fondos para la atención sanitaria

A pesar de los avances importantes en la lucha contra el VIH, sigue habiendo muchas carencias. Unos 500.000 mozambiqueños, aproximadamente dos tercios de todos los que necesitan el tratamiento ARV, no lo reciben.

El escaso presupuesto sanitario del Gobierno y la reducción de la financiación internacional han ralentizado considerablemente la respuesta al VIH. En 2001 el Gobierno se comprometió a aumentar el gasto en sanidad en un 15%, pero solo ha sido del 7%, por lo que el país depende mucho de la financiación de los donantes. Pese a estos problemas de financiación y las dificultades administrativas, MSF seguirá presionando para que se amplíe el tratamiento de calidad a más personas.

Carmen
32 años, Tete

“El día que me dijeron en el hospital que era seropositiva, lloré al llegar a casa. No sabía qué hacer. Fue mi hermana quien me animó a hacer caso al médico. Y estoy contenta de haberlo hecho porque sin la medicación seguramente ya estaría muerta. Ahora tomo las pastillas dos veces al día. Desde el principio se mentí mejor. Antes, mi marido volvía a casa del trabajo y me encontraba en la cama. Pero ahora la verdad es que la medicación ha cambiado mi vida. Cocino todos los días y tengo un pequeño negocio aquí mismo, en casa. También queremos construir una casa con huerto en un terreno que tenemos junto al río. Hay tanto por lo que vivir.”