PAISES

R. D. del Congo

Personal sobre el terreno 
3.604
MSF trabajó por primera vez en RDC en 1981
En República Democrática del Congo (RDC), el sistema de salud es disfuncional. La población carece de atención médica básica, y en 2013 estuvo sometida a diversos brotes de enfermedades prevenibles como el cólera, la malaria y el sarampión. Por otra parte, el conflicto siguió activo en las provincias del este, y provocó el desplazamiento de miles de personas.
Una desplazada del campo de Rubaya en Masisi (Kivu Norte) observa las tiendas improvisadas. © Colin Delfosse

La penuria de la población congoleña es extrema, por culpa de décadas de conflicto y violencia y de la falta de inversión en el sistema de salud. A pesar de la necesidad de respuestas rápidas y flexibles a la crisis aguda que sufre el este del país, la ayuda humanitaria sigue concentrada en los alrededores de las grandes ciudades y en lugares considerados seguros. Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja para incrementar la disponibilidad de atención médica y mejorar la respuesta a emergencias.

En julio de 2013, Chantal, Philippe, Richard y Romy, cuatro trabajadores congoleños de MSF que realizaban una misión exploratoria, fueron secuestrados durante un ataque a Kamango, en Kivu Norte. En el momento de redactar esta memoria, un equipo de MSF sigue intentando localizarles.

En 2013, las epidemias de sarampión siguieron proliferando. Algunas áreas de salud estaban sobrecargadas debido al número de casos, y MSF lanzó varias campañas de emergencia, vacunando a 1,2 millones de niños de entre 6 meses y 15 años de edad.

Kivu Norte

El centro de salud de MSF en el campo de desplazados de Mugunga III proporcionó atención primaria, cura de heridas y atención a víctimas de la violencia sexual: más de 41.800 consultas en 2013 y 840 personas atendidas tras agresiones sexuales. Otro equipo, centrado en la prevención y el tratamiento del cólera en Goma, trató a 1.660 pacientes. MSF también asistió a los desplazados de la periferia de Bulengo, incluyendo apoyo psicológico a las víctimas de la violencia sexual.

En el hospital de Rutshuru —región controlada por los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) hasta su retirada forzosa en octubre—, MSF ofreció atención médica integral, incluyendo cirugía, cuidados intensivos, urgencias y asistencia a las víctimas de violencia sexual. Durante 2013, realizó 7.600 intervenciones quirúrgicas.

En Masisi, MSF dio apoyo al Hospital General (medicina interna, cirugía, ginecología, maternidad, pediatría y neonatología) y a dos centros de salud (Masisi y Nyabiondo). También gestionó una aldea de mujeres con 76 camas, en las que las embarazadas de alto riesgo son admitidas cuando se acerca el parto. Agentes comunitarios asesoraron a los supervivientes de violencia sexual. Hasta junio, MSF también atendió a los desplazados del campo de Rubaya y a la comunidad local.

En el hospital de Mweso, MSF proporcionó servicios médicos integrales, incluyendo atención psiquiátrica. El proyecto de Kitchanga cerró a mediados de año, y sus programas de salud mental y atención a víctimas de violencia sexual fueron traspasados al proyecto de MSF en Mweso, que asumió también las actividades en Mpati y Bibwe. Otras actividades fueron traspasadas a la ONG Merlin. En 2013, el proyecto de Mweso tuvo que suspender su actividad en dos ocasiones debido a incidentes de seguridad. A pesar de todo, los equipos pasaron 140.000 consultas, practicaron 1.300 cirugías y asistieron 4.500 partos.

En Pinga, MSF dispensó atención primaria y psicosocial, y prevención y respuesta a brotes epidémicos. Aquí también una amenaza de seguridad obligó a suspender actividades en julio, y para finales de año aún no habían podido reanudarse. En total se realizaron 34.389 consultas ambulatorias, 5.100 consultas por malaria y más de 900 sesiones de salud mental.

Finalmente, en marzo, 51.000 niños fueron vacunados contra el sarampión en Vuhovi.

Kivu Sur

Kivu Sur acogía a 800.000 desplazados en 2013, la mayoría en Kalehe y Shabunda. MSF dispensó atención primaria en los hospitales de Kalonge, Shabunda y Matili, y en 15 centros de salud de los alrededores. También apoyó a un hospital y a tres centros de salud en Minova, zona de conflicto afectada por llegadas masivas de desplazados; todo ello se completó con clínicas móviles.

En Fizi, MSF trabajó en los hospitales de Baraka y Lulimba y en seis centros de salud, con atención primaria y especializada, cirugía, salud reproductiva, atención neonatal, vacunación, nutrición, atención a supervivientes de violencia sexual, y tratamiento para la Prevención de la Transmisión del VIH de Madre a Hijos (PTMH), la tuberculosis y el cólera. Además, MSF apoyó a dos Centros de Tratamiento del Cólera (CTC) permanentes y construyó un nuevo hospital de 100 camas en Lulimba.

Los equipos de emergencia de MSF respondieron a varios brotes de enfermedad: cólera (seis intervenciones), sarampión (160.000 niños vacunados), rabia (100 personas vacunadas en Lemera) y malaria (64.000 pacientes tratados en Fizi y 43.000 en la remota zona de Shabunda).

En total, en 2013 MSF realizó más de 565.000 consultas externas en Kivu Sur.

Katanga

En Katanga, la asistencia humanitaria apenas llega y los servicios de salud de calidad escasean (y cobran tarifas que la mayoría no se puede permitir). MSF trabajó en la pediatría del hospital de Kabalo y en 15 centros de salud, atendiendo sobre todo casos de malaria. Tras un brote de sarampión, MSF dio tratamiento hospitalario y lanzó una campaña de vacunación selectiva. Asimismo, después de que una encuesta revelara una desnutrición generalizada, abrió un centro de nutrición hospitalario y tres ambulatorios.

En abril, MSF dio por finalizada la intervención de cólera lanzada en noviembre de 2012 en Lubumbashi, donde había construido un CTC de 80 camas. En total, fueron tratados 5.904 pacientes.

En Shamwana y alrededores, MSF siguió ofreciendo servicios de atención médica integral; respondió a brotes de cólera en Kaiseng y Lukanzola; y vacunó contra el sarampión a más de 150.300 niños en Moba.

Finalmente, el proyecto de Kalemie, cuyo objetivo era reducir la incidencia del cólera, suspendió actividades en noviembre tras dos ataques consecutivos contra MSF. También fue cancelada una campaña de vacunación contra esta enfermedad.

Oriental

En Geti (Irumu Sur), MSF siguió dando apoyo al centro de salud, y realizó 59.567 consultas, un 41% más que el año anterior. Los enfrentamientos entre el Ejército y los grupos rebeldes causaron un masivo desplazamiento de población en agosto y un incremento de pacientes en el hospital de Geti, al que MSF tuvo que dar apoyo: se practicaron 726 partos y fueron operados 106 heridos. MSF también gestionó dos clínicas móviles, mejoró las condiciones de agua e higiene de los desplazados, distribuyó 10.000 kits de artículos de primera necesidad y lanzó dos campañas de vacunación contra el sarampión (para un total de 42.567 menores de 15 años).

MSF siguió trabajando en las urgencias del hospital de Dingila y, en colaboración con el Ministerio de Salud, diagnosticó y trató a pacientes de enfermedad del sueño en Ganga-Dingila y Ango (Bas-Uélé). De las 73.336 personas a las que se realizaron las pruebas, 1.358 recibieron tratamiento.

Por otra parte, durante el brote de sarampión en Bas-Uélé, MSF trató a 30.200 pacientes en las áreas de salud de Ganga-Dingila, Buta, Aketi, Bondo, Likati, Titule y Poko, y vacunó a 189.000 niños en Ganga-Dingila, Buta, Aketi, Bondo y Likati.

Kinshasa

En el hospital de Kabinda, MSF siguió gestionando el programa de VIH, cuyas actividades se han ido descentralizando; por ejemplo, la distribución de antirretrovirales (ARV) para pacientes estables se realizaba ya desde un programa comunitario. En total, más de 5.500 pacientes lo reciben.

Popol, 52 años

No quería decirle a nadie que tenía VIH. Después del diagnóstico, tenía que empezar el tratamiento. Un tratamiento que cuesta 200 dólares [unos 150 euros]. Pero yo no tenía dinero, no tenía ni 10 dólares. Un médico me refirió [a MSF] para que atendieran gratis. Trabajo en una tienda, y así es como puedo alimentar a mi esposa, a mi hija y a mi hijo. Ya trabajaba ahí antes, pero estaba enfermo todo el tiempo, y no servía para nada. Así que me despidieron. Me quedé en casa. Cuando empecé con los ARV, recuperé la salud poco a poco. Pero no tenía nada que llevarme a la boca. Un amigo me aconsejó que fuera a ver a mi antiguo jefe y se lo explicase todo. Le dije que era VIH-positivo, que estaba tomando medicación gratuita, y que ya había recobrado las fuerzas. Mi jefe pensó que había sido valiente al ir a contárselo de aquella manera y volvió a contratarme.