República Centroafricana
Gran parte de la población de la República Centroafricana (RCA) vive en regiones muy aisladas; los viajes son peligrosos por la presencia de bandidos. En 2010, MSF prestó ayuda a hospitales y centros de salud en zonas afectadas por la violencia en el norte, además de responder a necesidades sanitarias en el suroeste y el sureste del país.
Prefectura de Ouham-Pendé
MSF trabaja desde 2006 en el hospital de referencia de Paoua, en el noroeste de RCA. Los equipos prestan atención de urgencias, ambulatoria, pediátrica, quirúrgica y materna. En 2010 se realizaron más de 35.150 consultas, 6.900 ingresos hospitalarios, 7.400 consultas prenatales y se atendieron más de 1.500 partos. También fueron atendidos 320 pacientes de VIH/sida, algunos de ellos, coinfectados con tuberculosis (TB). MSF trabajó además en siete centros de salud de los alrededores, donde realizó casi 4.000 consultas al mes.
Un equipo ofreció servicios pediátricos en el hospital de Bocaranga, 100 kilómetros al oeste de Paoua. Unos 160 niños fueron ingresados en el hospital y una media de 1.000 niños menores de 5 años fueron atendidos cada mes.
Prefectura de Ouham
En esta prefectura, MSF trabajó en el territorio controlado por los rebeldes, en la frontera con Chad. El proyecto de Boguila empezó en mayo de 2006 en un antiguo hospital misionero que se ha convertido en el centro de referencia de la región. Tiene 115 camas y un laboratorio, y ofrece cirugía, atención materna y psicológica, tratamiento del VIH y la TB, consultas externas y un ala de maternidad donde las mujeres con riesgo de parto complicado pueden pasar las últimas semanas de embarazo. En noviembre se estableció un “campamento quirúrgico” en el recinto del hospital durante cuatro semanas, en el que 78 mujeres con fístulas obstétricas, heridas en el canal de parto que causan incontinencia, fueron intervenidas quirúrgicamente.
El equipo forma a miembros de la comunidad para prestar servicios sanitarios y tratamientos básicos en siete centros de salud de la zona. Entre otras tareas, los trabajadores de salud comunitarios detectan casos de malaria, una de las principales causas de mortalidad en el país, y pueden tratar los casos más leves.
MSF abrió la clínica de Maitikoulou a principios de 2009 para tratar la enfermedad del sueño (tripanosomiasis humana africana), después de detectar una alta prevalencia en el distrito. Esta infección parasitaria transmitida por la mosca tsé-tsé, común en África subsahariana, ataca el sistema nervioso central, causa graves trastornos neurológicos y es mortal si no se trata.
Si en 2009 se trataron más de 1.000 casos de enfermedad del sueño, en 2010 sólo se diagnosticaron y trataron 50. Por ello, la clínica fue convertida en un hospital general de 70 camas, donde se realizaron más de 48.320 consultas y 2.370 ingresos. El equipo también prestó atención médica en cuatro centros de salud de la zona.
No lejos de la clínica de Maitikoulou, en la ciudad de Markounda, MSF trabajó en un hospital del Ministerio de Salud, gestionando los departamentos de consultas externas y de pacientes internos. En octubre, el equipo traspasó sus actividades al ministerio, mientras seguía trabajando en varios centros de salud del distrito, la mayoría situados a lo largo de la frontera con Chad.
Muchos de los habitantes de la ciudad de Kabo han tenido que desplazarse varias veces a causa de la violencia. MSF prestó atención médica de urgencia, materna y pediátrica, así como cirugía y tratamiento de VIH/sida y TB en el centro de salud de Kabo, además de dar apoyo a otros cuatro centros vecinos. En total se realizaron casi 104.000 consultas y más de 2.850 ingresos hospitalarios. El equipo también repartió kits de emergencia con productos de higiene, alimentos y mantas entre las familias desplazadas.
Batangafo es una ciudad aislada a unos 60 kilómetros de Kabo. El centro de salud original es ahora un hospital de referencia con más de 170 camas, donde MSF ofrece servicios de atención primaria, urgencias, salud materna, pediatría y cirugía. El equipo también ofrece apoyo a cinco centros de salud a las afueras de la ciudad y cuenta con una clínica móvil. En 2010, cerca de 48.000 pacientes de malaria fueron atendidos, más de 1.000 fueron operados y se asistieron casi 1.300 partos.
Prefectura de Bamingui-Bangoran
Los enfrentamientos armados están desplazando a muchos habitantes de esta prefectura del norte de RCA. Algunos son acogidos por familias en Ndele, la capital, mientras que otros se esconden en los bosques, en condiciones muy precarias. En julio de 2010, MSF empezó a trabajar en el hospital de Ndele y desplegó clínicas móviles para dar cobertura de salud básica al mayor número posible de personas. Se llevaron a cabo más de 28.700 consultas y 300 pacientes fueron ingresados en el hospital.
Tratamiento de la desnutrición infantil
En el suroeste del país, MSF trató a más de 2.800 niños desnutridos en varios proyectos de emergencia abiertos en Carnot, Mbaïki y Pissa. También recibieron tratamiento los niños con malaria, diarrea e infecciones respiratorias. En Gadzi el equipo dio apoyo a varios centros de salud e inició un programa nutricional para niños menores de 15 años.
Atención de emergencia a desplazados
En noviembre de 2009, MSF puso en marcha un proyecto en el río Ubangi, en la frontera entre RCA, la República del Congo y la República Democrática del Congo (RDC). La población de esta zona se vio incrementada en decenas de miles de personas que cruzaron el río huyendo de la violencia en RDC. El equipo atendió a 15.000 refugiados así como a la población de acogida, realizando una media mensual de 5.000 consultas. En febrero de 2010, MSF vacunó de sarampión a 12.500 niños de edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años.
En mayo, miles de personas se desplazaron a la ciudad de Zémio, en la frontera con RDC, huyendo de los ataques del Ejército de Resistencia del Señor, un grupo rebelde ugandés. MSF abrió un servicio de consultas externas en el hospital de la ciudad y un centro de salud cerca de los campos de refugiados y desplazados. El equipo realizó más de 14.750 consultas y puso en marcha un proyecto nutricional, así como una campaña de vacunación de sarampión para prevenir brotes en los abarrotados campos.


