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Sudán

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MSF trabaja en Sudán desde 1979
Las necesidades médicas siguen siendo importantes, agravadas por la inseguridad y las restricciones administrativas que obstaculizan el acceso a las poblaciones más vulnerables. La disponibilidad de atención sanitaria es especialmente baja en el sur. MSF respondió a varias emergencias médicas en 2010, como el peor brote de kala azar en el país en ocho años y la atención a víctimas de la violencia en Darfur.
© Kate Geraghty

Kala azar

En noviembre, el número de casos de kala azar (leishmaniasis visceral), enfermedad endémica en Sudán, alcanzó su punto máximo desde hacía ocho años en el sur del país. Esta enfermedad, transmitida por la picadura de la mosca de arena, es mortal si no se trata. La mayoría de casos se puede curar con tratamiento a tiempo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) trató a 2.600 pacientes de kala azar en los estados de Alto Nilo, Unity y Jonglei con anfotericina B liposomal. Este fármaco reduce considerablemente la duración del tratamiento y tiene menos efectos secundarios que otros más antiguos.

En el norte del país y en colaboración con el Ministerio de Salud, MSF abrió un centro de tratamiento de kala azar en el estado de Al Gedaref, donde trató a 1.100 pacientes.

¿Un nuevo amanecer para el sur?

El acuerdo de paz de cinco años firmado por el Gobierno de Jartum y los rebeldes del sur puso punto final a una brutal guerra civil de 22 años, pero el conflicto se mantuvo en el sur del país, donde los cambios políticos y económicos que siguieron al acuerdo derivaron en violentas luchas por el poder.

Aun así, anticipándose al referéndum de secesión previsto para enero de 2011, cientos de miles de personas regresaron al sur de Sudán en 2010 y se sumaron a los dos millones que ya lo habían hecho desde la firma del acuerdo de paz.

El sistema de salud es débil. Pocas personas tienen acceso a una atención sanitaria adecuada. La inseguridad, la violencia y la movilidad de la población facilitan la propagación de enfermedades como malaria, diarrea, infecciones respiratorias, parásitos intestinales, enfermedad del sueño (tripanosomiasis humana africana) y kala azar, y la capacidad del sistema para afrontarlas es limitada. Enfermedades evitables, como la malaria, la diarrea aguda o el sarampión, son causas habituales de muerte.

Desde 2008, MSF trabaja en los servicios de urgencias, maternidad y pediatría del hospital civil de Aweil, en el estado de Bahr El Ghazal del Norte, donde más de 18.000 retornados se instalaron en los campos de la ciudad en 2010. El equipo ayudó al hospital a asumir el aumento de la demanda de atención médica, realizando más de 37.000 consultas prenatales, asistiendo más de 3.000 partos y tratando a unos 2.600 niños desnutridos. En agosto, MSF empezó a trabajar en Raja, un condado muy aislado del estado de Bahr El Ghazal Occidental, con actividades de preparación a emergencias, atención materno-infantil y cirugía de urgencia.

En el estado de Ecuatoria Occidental, fronterizo con la República Democrática del Congo, además de tratar heridas y enfermedades, MSF da apoyo psicológico a víctimas de la violencia. Equipos móviles se desplazan a las comunidades remotas y los campos de desplazados. Otro equipo también trabaja en el hospital de Yambio, adonde acuden muchos pacientes heridos por ataques del Ejército de Resistencia del Señor, un grupo rebelde ugandés que opera en esta área fronteriza.

En el estado de Ecuatoria Occidental, fronterizo con la República Democrática del Congo, además de tratar heridas y enfermedades, MSF da apoyo psicológico a víctimas de la violencia. Equipos móviles se desplazan a las comunidades remotas y los campos de desplazados. Otro equipo también trabaja en el hospital de Yambio, adonde acuden muchos pacientes heridos por ataques del Ejército de Resistencia del Señor, un grupo rebelde ugandés que opera en esta área fronteriza.

Respuesta a emergencias y acceso limitado

Llegar a la gente que necesita atención sanitaria urgente en Darfur sigue siendo muy difícil. En mayo, MSF realizó una evaluación médica en el este del Jebel Marra, una región montañosa de Darfur, pero no obtuvo autorización para volver a atender a las personas que lo necesitaban. En Shangil Tobaya, en Darfur del Norte, el equipo realizó más de 30.000 consultas externas a lo largo del año. En Kaguro, una clínica de MSF ofreció servicios médicos generales, cirugía de urgencia, vacunaciones y un programa nutricional, realizando casi 65.300 consultas. En colaboración con el Ministerio de Salud, también abrió programas nutricionales en los campos de desplazados de Abushok y El Salam.

La seguridad continúa siendo un problema acuciante, ya que el bandidaje y los secuestros están a la orden del día en Darfur. Esto limita nuestra libertad de movimientos: en muchos lugares el personal internacional de MSF no puede quedarse en los proyectos el tiempo suficiente y tiene que hacer visitas relámpago dos veces por semana. A pesar de todo, el equipo respondió a varias emergencias, como la atención de más 40 heridos y la distribución de artículos de primera necesidad tras los combates entre varios grupos en Tabarat, en Darfur del Norte, en septiembre. Tres meses después, MSF ofreció atención médica y nutricional de emergencia a desplazados recientes, heridos tras los combates en Shangil Tobaya.

En el estado de Al Gedaref, en el este del país, la organización abrió programas nutricionales de emergencia para tratar a más de 6.000 niños menores de 5 años. A continuación, MSF inició un programa de seguimiento junto con el Ministerio de Salud para diseñar una respuesta más rápida de cara a posibles emergencias en el futuro.

Salud reproductiva

En Port Sudan, capital del estado del Mar Rojo, en el noreste del país, MSF trabajó en el hospital público de Tagadom, prestando servicios de salud reproductiva: atención pre y postnatal, asistencia a partos, planificación familiar, tratamiento de infecciones de transmisión sexual y asesoramiento. A principios de 2010, el equipo construyó y equipó un quirófano para partos complicados. En total, la organización atendió a más de 14.000 embarazadas, asistió casi 2.000 partos y realizó 71 cesáreas.

Cerca del 98% de las mujeres que viven en Tagadom y sus alrededores ha sufrido algún tipo de mutilación genital que puede causar complicaciones médicas y obstétricas graves. Los ginecólogos de MSF deben desinfibular o descoser los labios externos de las mujeres para que puedan dar a luz, y no vuelven a infibularlas tras el parto.

Trabajadores de salud comunitarios informaron a las mujeres de la importancia de buscar atención médica durante los partos complicados y de los efectos perjudiciales de la mutilación genital durante el año. Al finalizar 2010, MSF traspasó sus actividades al Ministerio de Salud y donó al hospital de Tagadom medicamentos y material médico para seis meses.