Suráfrica
VIH/sida y tuberculosis
En colaboración con las autoridades sanitarias locales, Médicos Sin Fronteras (MSF) dirige un programa de tratamiento integrado de VIH y tuberculosis (TB) en Khayelitsha, un municipio de las afueras de Ciudad del Cabo que tiene la prevalencia más alta de VIH/sida del país y donde el 71% de las personas con VIH están coinfectadas con TB. El proyecto, iniciado en 1999, ha innovado con los años hasta integrar el tratamiento de ambas enfermedades. La terapia antirretroviral (ARV) se introdujo en 2001 y desde entonces la han iniciado más de 17.650 pacientes.
En sus 12 años de historia, este proyecto ha contribuido al cambio de postura del Gobierno surafricano respecto al VIH/sida. La colaboración de MSF con las autoridades sanitarias locales y nacionales, así como la investigación operacional con la universidad de Ciudad del Cabo, han ayudado a este cambio de enfoque. Grupos de la sociedad civil y la activa comunidad local también han contribuido a reducir el estigma social asociado al VIH/sida, así como a aumentar la conciencia pública sobre la enfermedad, alentar el debate y lograr mejoras en la política sanitaria del país.
En 2011, MSF, el Ministerio de Salud y la comunidad de Khayelitsha celebrarán 10 años de tratamiento ARV gratuito y de un modelo de atención basado en la comunidad, desarrollado en los proyectos de MSF, que ha tenido una gran influencia a nivel local, nacional e internacional.
Grupos de apoyo
Los grupos de apoyo comunitarios de VIH, de TB resistente a los medicamentos y de jóvenes han ayudado enormemente a las personas con VIH. Basados en las comunidades donde viven los pacientes, estos grupos ayudan a sus miembros a vencer el estigma, a darse apoyo mutuo, a seguir los complejos regímenes de medicación y a responsabilizarse de su tratamiento. En la escuela circense Zip Zap, fruto de la asociación entre MSF, Zip Zap Circus, Cirque du Soleil y otras organizaciones, los niños con VIH aprenden sobre trabajo en equipo, responsabilidad, comunidad y creatividad. Al tiempo que se divierten, adquieren nuevas habilidades y mejoran su adherencia al tratamiento ARV.
Migrantes de supervivencia
Este término se acuñó para describir a quienes abandonan su país de origen no sólo en busca de mejores oportunidades, sino huyendo de circunstancias que amenazan su vida, como colapsos económicos, sistemas sanitarios que no funcionan, conflictos e inseguridad o violencia sexual y de género.
Durante años, millones de personas han llegado a Suráfrica buscando una vida mejor. El viaje suele ser duro y, al llegar, los migrantes se exponen a agresiones xenófobas. Son vulnerables a la explotación de gente que finge ofrecerles ayuda, no pueden solicitar el estatus de refugiado y, sin papeles, viven con el temor de ser descubiertos y deportados.
Muchos migrantes de Zimbabue encuentran trabajo como temporeros en granjas cercanas a la ciudad fronteriza de Musina. Equipos de MSF se desplazan a algunas de las explotaciones agrarias más grandes y ofrecen gratuitamente atención médica, así como diagnóstico y tratamiento de VIH y TB. En 2010, se realizaron más de 16.400 consultas en Musina y fueron atendidas más de 250 víctimas de abusos sexuales durante su viaje a Suráfrica.
Muchos migrantes de Zimbabue encuentran trabajo como temporeros en granjas cercanas a la ciudad fronteriza de Musina. Equipos de MSF se desplazan a algunas de las explotaciones agrarias más grandes y ofrecen gratuitamente atención médica, así como diagnóstico y tratamiento de VIH y TB. En 2010, se realizaron más de 16.400 consultas en Musina y fueron atendidas más de 250 víctimas de abusos sexuales durante su viaje a Suráfrica.
Atención en barrios marginales
Se calcula que en los barrios marginales de Johannesburgo hay unos 1.300 edificios ocupados, muchos controlados por redes de crimen organizado, y cuyas condiciones de vida son absolutamente precarias. Apenas hay suministro de agua y electricidad, y sus habitantes viven en la más absoluta pobreza, hacinados y en condiciones insalubres que afectan a su salud y seguridad. Además, corren el riesgo de ser desahuciados por propietarios o funcionarios corruptos.
En 2010, equipos móviles de MSF visitaron 40 de estos edificios y atendieron a más de 26.100 personas. También ayudaron a organizar la limpieza de algunos inmuebles, facilitando materiales y contratando servicios de gestión de residuos.

