Honduras
Las personas que viven en la calle están particularmente necesitadas de atención médica y psicológica. Sin embargo, los centros de salud de la ciudad les suelen negar la asistencia porque las ven como una amenaza a su seguridad.
De 2005 a 2010, un centro de MSF prestó apoyo médico y social a 460 menores de 24 años que vivían en la calle. La mayoría presentaba enfermedades respiratorias, infecciones cutáneas y heridas fruto de la violencia. El centro también ofrecía un espacio en el que los usuarios podían lavarse, comer e intentar recuperarse de los efectos del abuso de drogas. Los jóvenes recibieron apoyo psicológico, lo que ayudó a algunos a pasar página y encontrar un trabajo o un lugar donde vivir.
Cambio de enfoque
MSF realizó en 2010 una evaluación de los servicios ofrecidos a los sin techo en Tegucigalpa y decidió adoptar un nuevo enfoque. El centro de atención a jóvenes de la calle se cerró a finales de agosto y el equipo empezó a preparar el nuevo programa. Éste ofrecerá más servicios a todos los grupos de edad en un área geográfica más amplia, y en lugar de esperar a que la gente vaya el centro, MSF saldrá a buscar a los grupos más vulnerables que viven en las zonas más deprimidas de la capital. Este enfoque debería permitir atender a más gente y responder mejor a todas sus necesidades.
Brote de dengue
Ante el aumento alarmante de casos de dengue a mediados de 2010, MSF prestó apoyo a la respuesta de los servicios de salud locales en la capital, donde se registró la mayoría de los casos. El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos. Los síntomas son parecidos a la gripe y su forma más grave, el dengue hemorrágico, causa hemorragias internas y puede desembocar en un shock irreversible y la muerte.
En agosto y septiembre MSF ofreció atención médica, control vectorial –control de los insectos transmisores de la enfermedad– y educación comunitaria. Asimismo abrió una sala pediátrica de urgencias en el hospital de San Felipe, donde recibieron tratamiento 163 niños. Por su parte, equipos móviles trabajaron en la detección y eliminación de focos infecciosos en la barriada de Manchen, a las afueras de Tegucigalpa. Los equipos fueron de casa en casa para informar a la población sobre cómo impedir la reproducción de los mosquitos y la propagación del virus. También fumigaron unos 1.600 hogares y donaron más de 400 mosquiteras a los hospitales.

