Uzbekistán
En mayo de 2010, Médicos Sin Fronteras (MSF) empezó a ampliar su programa por la República Autónoma de Karakalpakstán, en el noroeste de Uzbekistán, desde la capital, Nukus, y el distrito de Chimbay. A finales de año MSF prestaba atención de tuberculosis (TB) en cuatro distritos.
En 2010, iniciaron tratamiento 385 pacientes y se introdujo una nueva prueba que detecta más rápidamente las resistencias a medicamentos, adelantando así el inicio del tratamiento y el aislamiento de los pacientes con DR-TB para evitar la transmisión. Los primeros pacientes que se hicieron la nueva prueba empezaron el tratamiento en octubre de 2010.
Apoyo social y psicológico
El apoyo al paciente, así como a miembros de la familia antes y durante el tratamiento, ha estado en el centro del proyecto. La mayoría de los pacientes con DR-TB sufren efectos secundarios por la medicación. Algunos, como náuseas, dolores de cabeza y trastornos del sueño, son muy fuertes y duraderos, siendo un gran obstáculo para la adherencia al tratamiento. El personal de MSF lleva a cabo sesiones de asesoramiento individuales, de grupo y familiares para ayudar a los pacientes a controlar los efectos secundarios y también sociales de la enfermedad, y a mejorar su adherencia al tratamiento. MSF promueve nuevos enfoques de diagnóstico y tratamiento en el Ministerio de Salud uzbeko, como opciones de atención ambulatoria y de apoyo psicológico y social, y presiona para que se integren estos servicios en los programas nacionales.
Ampliación del programa de TB
En 2011, MSF registrará a su paciente 1.500 en el programa de DR-TB en Karakalpakstán, y ampliará su programa de atención integral de TB a otros tres distritos. MSF planea mejorar los mecanismos de control de infecciones, la gestión del suministro de medicamentos y la formación del personal sanitario.
Ayuda a refugiados
En junio de 2010, unas 100.000 personas cruzaron la frontera de Kirguizistán para refugiarse en Uzbekistán, huyendo de un conflicto civil. La ayuda a los refugiados estaba estrictamente controlada por el Gobierno uzbeko, pero MSF logró visitar casi todos los campos. El equipo distribuyó artículos de primera necesidad y dio apoyo psicosocial a los refugiados.

