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Francia

Personal sobre el terreno 
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MSF trabaja en Francia desde 1987
Muchos solicitantes de asilo en Francia no reciben el permiso de residencia o sus solicitudes son denegadas. Esta situación de ilegalidad supone graves problemas de acceso a la vivienda, la asistencia social, el trabajo y también a la atención sanitaria.
© Isabelle Ferry

Apoyo de salud mental

En 2007, Médicos Sin Fronteras (MSF) abrió un centro para solicitantes de asilo con necesidad de apoyo psicológico en París. Los pacientes son principalmente afganos, chechenos, guineanos, eritreos o esrilanqueses que han huido de conflictos armados o persecuciones. El personal de MSF evalúa su estado y da la atención médica y psicológica necesaria. El programa se centra en ayudar a aquellos cuyo sufrimiento es más grave, que no hablan francés o no tienen permiso de residencia, ya que para estas personas el acceso a la atención sanitaria es especialmente difícil. En 2010, recibieron atención psicológica 210 pacientes.

Estas personas sufren niveles de ansiedad extremadamente altos: el 40% afirma tener pensamientos suicidas, y muchos han tenido experiencias traumáticas en sus países de origen, durante el viaje o en Europa. La tensión se ve agravada por su situación de vulnerabilidad e incertidumbre, que puede empeorar tras las restricciones impuestas a finales de 2010 al acceso a atención sanitaria de migrantes indocumentados y extranjeros con enfermedades graves que no pueden ser tratadas en sus países de origen.

Intervención médica

En respuesta a un brote de sarna a mediados de 2009, con los hospitales locales desbordados, MSF empezó a realizar consultas médicas con migrantes que vivían en las calles del distrito 10 de París. Esta labor continuó en 2010, llevándose a cabo más de 1.900 consultas para dar asistencia a unos 400 pacientes.

Atención de salud en Mayotte

En mayo de 2009, MSF abrió un centro de salud en Kaweni, un barrio marginal de Mamoudzou, la capital de la isla francesa de Mayotte, en el océano Índico. Muchos habitantes de este suburbio no poseen un estatus legal claro, a pesar de que alrededor de la mitad han nacido en Mayotte. Las cada vez más represivas políticas de control migratorio francesas (en 2010, más de 21.000 personas fueron expulsadas a las islas Comores) hacen que el acceso de estas personas a los servicios de salud sea muy complicado. Entre mayo de 2009 y septiembre de 2010, MSF prestó atención sanitaria básica y realizó más de 20.000 consultas, atendiendo a 7.500 pacientes.

En septiembre MSF puso fin a sus actividades, ya que se hizo evidente que las personas en estado crítico podían recibir tratamiento, especialmente en casos de urgencia, y que los principales obstáculos para el acceso a la atención médica estaban relacionados con temas legales y con el miedo a la detención, cuestiones que exceden la misión de MSF.