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  • Qué es el ébola

    El ébola es una enfermedad viral grave y potencialmente mortal, causada por virus del género Orthoebolavirus, que se transmite a las personas a través del contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas o animales infectados. Es una de las enfermedades infecciosas más letales conocidas, aunque su mortalidad varía según el tipo de virus y el contexto del brote.

    La enfermedad fue identificada por primera vez en 1976, tras brotes simultáneos en Nzara (Sudán) y Yambuku (Zaire, actual República Democrática del Congo), de donde toma su nombre, por un río cercano. Desde entonces se han registrado más de 30 brotes, principalmente en África.

    Existen varios virus que causan la enfermedad por ébola. Los más conocidos son el virus del Ébola, el virus de Sudán y el virus Bundibugyo. Aunque algunos brotes han alcanzado tasas de mortalidad superiores al 90%, los dos brotes conocidos previamente causados por el virus Bundibugyo registraron tasas de letalidad más bajas, estimadas entre el 25% y el 40%. Sin embargo, responder a este virus es especialmente complejo porque actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados.

    Brote actual de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC)


    Un brote causado por el virus Bundibugyo

    El 15 de mayo, la República Democrática del Congo declaró oficialmente un brote de enfermedad por Ébola en la provincia de Ituri, en el noreste del país. Dos días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, y el Africa CDC declaró una Emergencia de Seguridad Sanitaria Continental.

    Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de la RDC, hasta el 18 de agosto se habían notificado 5.208 casos confirmados y 2.476 fallecidos, además de 1.115 personas recuperadas (un 47% de mortalidad). El brote afecta principalmente a las provincias de Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Haut-Uélé, Bas-Uélé y Tshopo, pero es en Ituri donde se están la mayor parte de los casos confirmados. En la vecina Uganda se confirmaron 20 casos; el gobierno ugandés dio por finalizado el brote el 28 de julio. Se trata del 17º brote de Ébola registrado en la RDC desde 1976.

    • Mapa: respuesta de emergencia de ébola en RDC y Uganda

    Cronología y cifras del brote actual de Ébola

    Actualizado a 27 de agosto de 2026

    • 15 de mayo de 2026: La República Democrática del Congo declara oficialmente un brote de Ébola en la provincia de Ituri, en el noreste del país. El Ministerio de Sanidad de Uganda declara el brote de ébola en Uganda.
    • 17 de mayo de 2026: La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara una emergencia de salud pública de importancia internacional. Se confirma el primer caso en Goma, en la provincia de Kivu del Norte.
    • 18 de mayo de 2026: El Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) declara una emergencia de salud pública de seguridad continental (PHECS).  
    • 21 de mayo de 2026: Se confirma un caso en la zona sanitaria de Miti Murheza, en el territorio de Kabare, y el brote se extiende a la provincia de Kivu del Sur.
    • 15 de junio de 2026: el último caso confirmado en Bukavu dio negativo y, desde entonces, no se han registrado casos confirmados.
    • 28 de junio de 2026: han transcurrido 42 días desde el último caso confirmado de ébola en Goma.
    • 9 de julio de 2026: las autoridades de la República Democrática del Congo anuncian que las provincias de Tshopo y Haut-Uele forman ahora parte oficialmente del brote.
       
    • 28 de julio de 2026: las autoridades ugandesas declaran el fin del brote en su país. La OMS aún tiene que confirmarlo.
    • 13 de agosto de 2026: primer caso en la provincia de Bas-Uélé.

       

    República Democrática del Congo: Según las cifras oficiales del INRB, hasta el 14 de agosto hay 5.208 casos confirmados, 2.476 fallecimientos y 1.115 personas recuperadas. Puedes consultar aquí para ver las cifras actualizadas.  

    Uganda: 20 casos confirmados. Brote finalizado el 28 de julio según el Gobierno ugandés.

    Más de 1.400 miembros del personal de MSF están respondiendo a este brote de Ébola en RDC.

    A 14 de agosto, MSF gestionamos seis centros de tratamiento del ébola y numerosas unidades de aislamiento en las áreas afectadas de  Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo, con una capacidad total de más de 400 camas

     Durante el primer mes tras la declaración del brote, enviamos equipos y decenas de miles de artículos para reforzar la capacidad de respuesta. Cada semana siguen llegando a RDC varias toneladas de suministros médicos y logísticos procedentes de los centros logísticos internacionales de Médicos Sin Fronteras.

    Desde el inicio de nuestra respuesta y hasta el 14 de agosto, más de 2.000 pacientes han sido ingresados en los centros de tratamiento de ébola (CTE) de MSF en Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, incluidos más de 800 casos confirmados y más de 300 personas recuperadas. Más del 90% de estos pacientes fueron atendidos en los CTE de Mongbwalu y Bunia, en Ituri.

    Varias toneladas de suministros médicos y logísticos siguen llegando a RDC cada semana desde los centros logísticos de MSF.

    ¿Cómo se transmite el ébola?

    Su origen es desconocido pero se considera que el reservorio más probable son los murciélagos de la fruta. Lo que sí se ha determinado es que su transmisión se había producido tras la manipulación de cadáveres o ejemplares enfermos de chimpancés, gorilas, murciélagos, monos, antílopes o puercoespines infectados.

    El Ébola no se transmite por el aire: el contagio entre seres humanos se produce por contacto con fluidos corporales, como la sangre, el sudor o el semen. Infecta a quienes tratan directamente con las personas enfermas: quienes las cuidan, alimentan e hidratan. Por eso, no solo las familias son vulnerables: el personal sanitario está muy expuesto, ya que puede no saber que el paciente está infectado o puede desconocer las medidas de protección.

    Se calcula que cada enfermo transmite la enfermedad a otras dos personas. La manipulación de los cadáveres es un momento de alto riesgo para la propagación. Este asunto, en culturas cuyos ritos funerarios se basan en el amortajamiento de los muertos personalmente por sus seres queridos, es uno de los desafíos para las actividades de sensibilización en las comunidades.

    ¿Cómo se diagnostica el ébola?

    El diagnóstico es complicado si la persona se infectó pocos días antes, ya que los primeros síntomas (irritación ocular, dolor muscular o fiebre) son frecuentes en otras enfermedades comunes, como la malaria. Además, en este brote causado por el virus Bundibugyo, el diagnóstico sigue dependiendo de pruebas complejas realizadas en laboratorios con estrictas medidas de bioseguridad, y el acceso a test sigue siendo limitado en algunas zonas afectadas. Si una persona presenta síntomas y hay razones para creer que podría estar infectada, debe ser aislada inmediatamente y su caso notificado a las autoridades sanitarias. El diagnóstico se confirma mediante una prueba PCR-RT (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa), que detecta el virus y los antígenos en una muestra de fluido.

    ¿Cómo se trata el ébola?

    No existe un tratamiento específico contra el virus y hasta hace poco tampoco había vacuna. El tratamiento estándar se centra en tratar los síntomas para aliviar el sufrimiento de los pacientes e intentar reducir la mortalidad: rehidratación oral o intravenosa, y administración de antipiréticos y analgésicos (para la fiebre y el dolor, sobre todo abdominal y de articulaciones, que puede ser muy fuerte), antieméticos (contra la náusea) y tranquilizantes. Estos cuidados intentan mantener hidratado al paciente, asegurando su nivel de oxígeno y su presión arterial, al tiempo que se le proporcionan suplementos nutricionales y vitamínicos, así como antibióticos de amplio espectro si desarrolla infecciones. Este tratamiento proporciona más tiempo al sistema inmune para que luche contra el virus de forma efectiva. Cuando la persona se recupera, es inmune a la cepa del virus que había contraído.

    ¿Cómo se previene?

    Prevenir la transmisión es crucial para frenar un brote. Por eso, se atiende a las personas enfermas en centros de tratamiento, donde se las aísla con estrictas medidas de control de infecciones y donde el personal sanitario trabaja debidamente equipado con trajes de protección biológica. Resulta prioritario también identificar a las personas con las que el enfermo o la enferma haya estado en contacto (es la llamada búsqueda de contactos), así como proceder al entierro seguro de las personas fallecidas. Por todo ello, son esenciales las actividades de promoción de la salud, con el fin de informar a la población sobre la amenaza que constituye el virus, sobre las medidas de protección necesarias y sobre qué hacer en caso de desarrollar los síntomas.

    En julio de 2015, llegó una buena noticia: una vacuna demostraba ser segura y efectiva al 100%. Se probó en 4.000 personas no infectadas pero que estaban en contacto directo con el virus. El hecho de que se desarrollara en un tiempo récord de tan solo 12 meses demostró que, cuando se ponen los medios (financieros, políticos y científicos), los avances pueden producirse muy rápidamente. El equipo de desarrollo incluyó a especialistas de nuestra organización.

    En 2018, utilizamos esta vacuna experimental en la epidemia de ébola declarada en República Democrática del Congo, mediante el llamado 'enfoque de anillo'. Esto implica localizar a las personas con las que hayan estado en contacto los casos confirmados, que esencialmente son sus seres queridos y sus vecinos. Estas personas y, a su vez, los contactos de estas personas, son vacunadas. También es vacunado el personal sanitario de la zona. Entre todos, forman un 'anillo', una especie de zona de amortiguación que ayuda a evitar la propagación de la infección. En esta epidemia, que continuó en 2019, MSF participó en un ensayo clínico que demostró la eficacia de dos medicamentos nuevos y probó una segunda vacuna para reducir la transmisión del virus.

    MSF y el ébola

    Desde 1995, hemos intervenido en dieciséis brotes de Ébola, casi todos los declarados desde esa fecha, y somos la organización médica de referencia en la respuesta a este virus. Nuestras áreas de trabajo son básicamente tres: atención médica, contención e información y sensibilización comunitaria.

    La atención médica se realiza desde los centros de tratamiento. Allí es donde confirmamos el diagnóstico mediante test y damos el tratamiento de soporte, así como cuidados paliativos a pacientes terminales. También prestamos apoyo psicológico a pacientes y familiares. Un centro siempre se divide en dos zonas diferenciadas. En la de bajo riesgo están las oficinas, los almacenes y los vestidores donde el personal se pone el traje de protección. En la de alto riesgo, están, por separado, los casos con síntomas y los casos confirmados, y también la morgue. También se consideran zonas de alto riesgo el laboratorio y las ambulancias.

    El personal que está o puede estar en contacto con los enfermos en las zonas de alto riesgo usa trajes integrales de protección biológica, que cubren cada milímetro de la piel y constan de pijama sanitario, capucha, bata de goma, delantal, guantes, mascarilla, gafas protectoras y botas. El proceso de colocarse el traje es muy laborioso y puede durar hasta 15 minutos; el momento de quitárselo es el más delicado y puede llevar hasta 30 minutos. Como el resto de actividades dentro del centro, estos procedimientos se realizan en parejas: mientras una persona se viste, la otra vigila que no se cometan errores.

    Las actividades de contención consisten en la búsqueda de posibles enfermos o fallecidos, el aislamiento de los casos sospechosos, la desinfección de las casas y pertenencias de los afectados, y el seguimiento de las personas con las que estos hayan estado en contacto.

    Finalmente, es esencial la sensibilización, para informar a la población sobre el origen de la epidemia, las formas de contagio y las medidas de prevención que deben tomarse, los cuidados médicos que se ofrecen en los centros de tratamiento y la forma de realizar ritos funerarios seguros.

    En la epidemia de África occidental de 2014 a 2016, la más grave de la que se tiene registro y que a diferencia de las anteriores afectó a grandes ciudades, el trabajo de nuestros equipos fue esencial para frenar el brote. Intervinimos en Guinea, Liberia y Sierra Leona desde el principio de la epidemia: instalamos centros de tratamiento, prestamos apoyo psicológico a enfermos y supervivientes y organizamos actividades de promoción de la salud, vigilancia y seguimiento de contactos. En el pico del brote, nuestros equipos en estos tres países estaban formados por casi 4.000 personas contratadas localmente y más de 325 expatriadas. En nuestros centros, ingresaron casi 10.400 personas, de las cuales más de 5.200 dieron positivo; de todas ellas, casi 2.500 lograron sobrevivir.

    La décima epidemia de Ébola en República Democrática del Congo (RDC) se declaró el 1 de agosto de 2018 y se cerró oficialmente el 25 de junio de 2019. Fue la peor epidemia de esta enfermedad que ha azotado a RDC, y la segunda peor del mundo. Afectó a las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur y Maniema, además de las regiones fronterizas de Uganda. El brote dejó a su paso no solo casi 2.300 muertes, sino un sistema de salud frágil que se ha debilitado aún más por la epidemia, en un área donde las necesidades son enormes. Esta fue la primera epidemia en la que se utilizó la vacuna contra el Ébola.

    Poco después empezó la undécima epidemia en RDC, en la provincia de Ecuador, que duró seis meses, y se frenó gracias a una mejor respuesta médica. Finalizó en noviembre de 2020.

    En mayo de 2026 se declara un brote epidémico de la cepa Bundibugyo de Ébola, que no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados, en República Democrática del Congo.

    vacunación ebola

    La vacuna contra el ébola 

    La vacuna Ervebo (para la cepa Zaire del ébola) fue autorizada en 2019 por la Agencia Europea de Medicamentos y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), antes de ser precalificada por la OMS y aprobada por ocho países africanos.

    Entre 2018 y 2020, se implementó en respuesta a tres epidemias distintas de Ébola en  República Democrática del Congo, incluyendo la epidemia más grande en la historia del país. Los datos clínicos han demostrado la eficacia de la vacuna para proteger a las personas en riesgo y reducir la transmisión del virus.

    En enero de 2021 se creó la primera reserva mundial de la vacuna contra el Ébola.

    Respuestas sobre el brote actual de Ébola

    Qué es el ébola, y qué es Budibugyo

    La enfermedad del ébola es una fiebre hemorrágica que puede estar causada por diferentes virus. Los más comunes son el virus de Zaire, el virus de Sudán y el virus de Bundibugyo, que está provocando el brote actual en el este de la República Democrática del Congo.

    Los síntomas iniciales son fiebre y dolor muscular, que pueden agravarse muy rápidamente con vómitos, diarrea y diversos tipos de hemorragias, lo que probablemente conduzca a la muerte si no se administra un tratamiento oportuno. Se transmite por contacto directo con fluidos corporales, como la sangre, los vómitos u otras secreciones.

    A diferencia de otros virus de la enfermedad del Ébola, el de Bundibugyo aún no cuenta con ningún tratamiento ni vacuna aprobados (aunque actualmente se están llevando a cabo varios ensayos clínicos). Por lo tanto, la atención médica que se puede proporcionar a los pacientes consiste principalmente en tratar los síntomas y las complicaciones causadas por la enfermedad: mediante rehidratación o transfusiones de sangre, por ejemplo.

    En el brote actual, la tasa de mortalidad del virus de Bundibugyo ronda el 47 %. Sin embargo, las posibilidades de supervivencia son mucho mayores cuando la enfermedad se detecta y se trata a tiempo. Esto pone de relieve la necesidad de integrar en la respuesta médica un mayor esfuerzo en materia de sensibilización y actividades de vigilancia, desarrolladas junto con las comunidades locales y dirigidas por estas.

    Qué está pasando

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el brote de Ébola una emergencia de salud pública de importancia internacional. En República Democrática del Congo hay más de 5.208 casos confirmados, 2.476 personas fallecidas y 1.115 supervivientes curados (a 18 de agosto de 2026). Puedes seguir las actualizaciones del Institute Nationale de Santé Publique de RDC aquí.

    El brote en un principio cruzó la frontera con Uganda, donde se reportaron 20 casos confirmados. El Gobierno ugandés dió por finalizado el brote el 28 de julio.

    ¿Hay vacuna?

    El brote está provocado por la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, especialmente preocupante porque, a diferencia de la cepa Zaire (la más habitual), actualmente no dispone de vacunas ni tratamientos aprobados. Sin embargo, actualmente se están llevando a cabo varios ensayos clínicos.

    Cómo de preocupante es

    El brote genera gran preocupación por su gravedad y contexto. No existen tratamientos ni vacunas aprobados para combatir el virus. Además, el diagnóstico es difícil y se desconoce la verdadera magnitud del brote. La débil capacidad sanitaria del país y la inseguridad agravan la situación.

    Qué estamos haciendo

    En la República Democrática del Congo, en colaboración con las autoridades sanitarias competentes, MSF gestionamos siete Centros de Tratamiento del Ébola (CTE) y diversas unidades de aislamiento en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, donde atendemos a pacientes con diagnóstico confirmado, además de aislar y realizar pruebas a los casos sospechosos, con una capacidad total de 430 camas, lo que representa un tercio del total de camas de la respuesta global. A fecha de 14 de agosto, hemos ingresado a 1.951 personas, de las cuales se confirmó que 758 padecían la enfermedad del ébola. 286 recibieron el alta tras haberse recuperado por completo.

    En colaboración con las comunidades locales, MSF también estamos reforzando los servicios de atención primaria de salud en las zonas afectadas. En Beni, en Kivu del Norte, por ejemplo, además del Centro de Tratamiento de Ébola, se ofrecen atención sanitaria básica, atención en materia de salud sexual y reproductiva y servicios de maternidad en cuatro centros de salud con los que colabora MSF.

    Además, nuestros equipos trabajan en las comunidades realizando actividades de promoción de la salud y participación comunitaria, descontaminación de viviendas y centros de salud, apoyo para entierros seguros y dignos, derivaciones en ambulancia, así como donaciones de suministros y equipos y formación a los profesionales sanitarios locales.

    Sin embargo, MSF estamos pasando ahora a una respuesta más rápida y flexible, basándonos en equipos reducidos que trabajan con las comunidades para identificar, aislar y tratar rápidamente a las personas cuando surgen pequeños grupos de casos en nuevas zonas, al tiempo que prestamos apoyo a las comunidades con acceso limitado a la atención sanitaria.

    Mientras llevamos a cabo esta labor de respuesta, MSF también seguimos apoyando el acceso general a otros servicios sanitarios esenciales en la RDC, tal y como lleva haciendo desde hace décadas en el país.


     

    ¿Dónde se concentran la mayoría de los casos de ébola en el brote actual?

    El brote sigue propagándose a un ritmo alarmante. Actualmente se está extendiendo por las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo y Haut-Uélé, en el este de la República Democrática del Congo, y, desde la semana pasada, también por Bas-Uélé. Ituri concentra alrededor del 85 % de los casos, y los últimos datos oficiales muestran un aumento del número de casos en Kivu del Norte, que representan el 12 % del total (a fecha de 16 de agosto).

    ¿Cómo se está propagando el brote en el este de RDC?

    La situación parece más crítica que nunca. En poco más de tres meses desde que se declaró, se han notificado 5.208 casos confirmados, lo que convierte a este brote en el mayor brote de ébola jamás registrado en  RDC. En el mismo periodo, 2.476 personas han perdido la vida. Se trata de una cifra de fallecidos cinco veces superior a la del devastador brote de ébola de 2014 en África Occidental, que duró dos años y acabó cobrándose más de 11.000 vidas, durante el mismo periodo.

    Lo más preocupante es que no da señales de remitir. Recientemente se ha extendido a una sexta provincia en el este del país, y casi a diario se notifican nuevos casos sospechosos en nuevas localidades, fuera de las zonas de propagación ya identificadas. Lamentablemente, este último punto nos lleva a creer que, por muy preocupantes que sean estas cifras, es probable que estén muy por debajo de la realidad.

    Qué puedes hacer tú

    Tras 100 días, ¿cuál es la postura de MSF respecto a la situación?

    El brote sigue propagándose más rápido que la respuesta, a pesar de los incansables esfuerzos de los equipos médicos de primera línea. Para evitar más pérdidas de vidas, la respuesta debe ser más rápida que el virus. La respuesta debe ampliarse sin demora, y aún quedan muchas carencias críticas por subsanar, sobre todo fuera de las zonas urbanas.

    Se han logrado avances innegables en materia de capacidad de laboratorio, cribado y rastreo de contactos, pero estos esfuerzos siguen siendo muy insuficientes para contener la epidemia. En Butembo y Beni, en la provincia de Kivu Norte, los equipos suelen tener que esperar dos días para obtener los resultados de las pruebas. Muchos casos nuevos no pueden vincularse a un paciente conocido. Esto significa que resulta increíblemente difícil comprender dónde se está propagando el virus y llegar a tiempo a las personas en riesgo.

    Para controlar el brote, necesitamos una respuesta más rápida y flexible que permita llegar rápidamente a las personas dentro de las comunidades cuando surjan nuevos casos, en lugar de esperar a que acudan a los centros de tratamiento del ébola. Para lograrlo, se necesita urgentemente más personal médico, suministros y apoyo operativo por parte de las agencias de la ONU, incluida la OMS. Esto permitiría a MSF formar y enviar pequeños equipos que trabajen con las comunidades para identificar, aislar y tratar rápidamente a las personas cuando surjan pequeños grupos de casos en nuevas zonas, al tiempo que se presta apoyo a las comunidades con acceso limitado a la atención sanitaria. Poder llegar a estas zonas de forma segura, especialmente allí donde la inseguridad limita el acceso desde el exterior, será esencial y no podrá lograrse sin el liderazgo y el apoyo de la comunidad.

    En un contexto en el que la población está acostumbrada a décadas de abandono y a un sistema de salud pública extremadamente deficiente, y en el que las personas prefieren acudir a centros sanitarios privados o religiosos o a curanderos tradicionales para recibir atención, existe una necesidad urgente de mejorar la participación de la comunidad. Las comunidades deben ocupar un lugar central en la respuesta. Solo se podrá lograr una respuesta satisfactoria si se construye con ellas y está dirigida por ellas.

    Dado que están surgiendo casos en nuevas zonas con poca o ninguna experiencia previa en la gestión de la enfermedad del Ébola, se necesitan urgentemente profesionales sanitarios con experiencia, no solo dentro de los centros de tratamiento, sino también directamente en las comunidades afectadas. Es necesario apoyar y formar a los trabajadores sanitarios locales y a los líderes comunitarios para que ayuden a detectar los casos de forma precoz, deriven a las personas de forma segura, refuercen la prevención y el control de la infección, y se protejan a sí mismos y a los demás de la infección.

    Este brote se produce en el contexto de una crisis humanitaria multifacética que ya lleva décadas, en la que los conflictos, la violencia, los desplazamientos masivos de población y otras enfermedades —como la malaria, el sarampión, el cólera, la desnutrición y otras afecciones prevenibles— ya estaban causando un sufrimiento y un número de muertes considerables. Por lo tanto, es fundamental seguir prestando apoyo a otras necesidades humanitarias y sanitarias.