Mordeduras de serpiente: una amenaza mortal en la gobernación de Hajjah, Yemen
Alertamos del aumento de las mordeduras de serpiente en el distrito de Abs, en el norte de Yemen, donde el acceso al anti-veneno sigue siendo muy limitado o económicamente inalcanzable para gran parte de la población. Ante esta situación, brindamos tratamiento gratuito a las personas afectadas y hacemos un llamamiento urgente a los actores humanitarios para garantizar la disponibilidad y asequibilidad de este medicamento esencial, cuya falta sigue provocando muertes y discapacidades evitables.
En el distrito de Abs, en la gobernación de Hajjah (Yemen), Médicos Sin Fronteras (MSF) estamos registrando un aumento del número de casos de mordeduras de serpiente, una enfermedad tropical desatendida por la que muchas personas siguen sufriendo o muriendo a causa de esta amenaza silenciosa pero letal. A pesar de la creciente magnitud del problema, el acceso a un tratamiento eficaz y asequible sigue siendo extremadamente limitado, dejando a las comunidades más vulnerables en una situación de alto riesgo.
Las mordeduras de serpiente se producen principalmente en zonas rurales y agrícolas, y el riesgo alcanza su punto máximo durante la temporada de cosecha, cuando las familias pasan largas horas trabajando al aire libre. Muchas personas, incluidas las mujeres, trabajan descalzas o con una protección mínima, lo que aumenta la probabilidad de encuentros peligrosos con serpientes. Por la noche, dormir en el suelo debido al calor o a la falta de viviendas adecuadas incrementa aún más la exposición a las mordeduras, haciendo que las comunidades sean especialmente vulnerables tanto durante el trabajo como durante el descanso.
“Las mordeduras de serpiente son peligrosas principalmente porque algunas especies inyectan veneno, que puede causar graves daños al organismo. El veneno puede afectar a los nervios, la sangre, los músculos o los órganos, provocando problemas como dificultades respiratorias, hemorragias incontroladas o inflamaciones severas. Incluso cuando la mordedura no es venenosa, puede causar infecciones o reacciones alérgicas”, explica Abdul Aziz, nuestro coordinador médico en Yemen. “Las personas que sobreviven a una mordedura pueden sufrir lesiones físicas graves que requieren cirugía, incluida la pérdida de tejido o de extremidades, además de consecuencias psicológicas frecuentemente ignoradas, como ansiedad, depresión y estrés postraumático”.
En el hospital de Abs, que apoyamos, muchos pacientes llegan tras recorrer largas distancias desde aldeas remotas, a menudo en estado grave. MSF proporcionamos tratamiento gratuito a las personas afectadas. Solo en 2025, MSF tratamos 671 casos de mordeduras de serpiente, lo que representa un aumento del 83% comparado con los 367 casos de 2024. Durante el primer trimestre de 2026, ya se registraron 137 casos en el norte de Yemen.
En Yemen, el peligro de las mordeduras de serpiente es mucho mayor debido al colapso casi total del sistema sanitario tras años de conflicto. Muchos hospitales y centros de salud carecen de anti-venenos, personal capacitado, electricidad y suministros médicos básicos. Gran parte de la población vive en zonas rurales o desérticas donde las serpientes venenosas son frecuentes, y llegar a un centro médico puede llevar horas o incluso días. La inseguridad persistente, las carreteras dañadas y los puestos de control retrasan aún más la atención, convirtiendo mordeduras potencialmente tratables en casos mortales.
"Las personas que sobreviven a una mordedura pueden sufrir lesiones físicas graves que requieren cirugía, incluida la pérdida de tejido o de extremidades".
Abdul Aziz, coordinador médico MSF en Yemen
La pobreza y la falta de información agravan todavía más la situación. Muchas familias no pueden permitirse el coste del anti-veneno ni del transporte hasta los hospitales y recurren a tratamientos tradicionales que hacen perder un tiempo crucial. Como resultado, las mordeduras de serpiente en Yemen no son solo un problema de salud, sino una crisis humanitaria en la que las personas mueren no porque no exista tratamiento, sino porque este es, en gran medida, inaccesible.
Aunque es posible encontrar anti-venenos en algunas farmacias privadas y centros de salud, su elevado coste los hace inalcanzables para la mayoría de las familias de Abs y de las zonas circundantes. Además, el tratamiento se complica porque se requieren diferentes tipos de anti-veneno según la especie de serpiente, lo que hace que la atención oportuna y eficaz sea más compleja y costosa. Como consecuencia, muchas personas mordidas por serpientes venenosas sufren retrasos en el acceso al tratamiento o no logran recibirlo, lo que provoca muertes evitables o discapacidades permanentes.
MSF hacemos un llamamiento a las organizaciones humanitarias para que actúen de inmediato y garanticen que los anti-venenos estén disponibles y sean asequibles para las personas en riesgo. Reforzar las cadenas de suministro, aumentar las existencias en los centros de salud rurales y sensibilizar a la población sobre la importancia de recibir tratamiento a tiempo puede salvar innumerables vidas. Sin medidas urgentes, las familias de Abs y las personas de las zonas cercanas seguirán expuestas a sufrimientos innecesarios y muertes evitables por mordeduras de serpiente.
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